GOTTERDÄMMERUNG

El crepúsculo de la deuda Impagable

por Antal E. Fekete

Universidad Viva del Patrón Oro - 28 de abril de 2008

La ópera Gotterdämmerung de Wagner, es acerca del crepúsculo de los dioses paganos. El más potente de los dioses paganos de los últimos días, el que ha guiado los destinos de la humanidad durante los últimos cuarenta años, es el de la Deuda Irredimible. Antes de agosto 14 de 1971 las deudas eran obligaciones, y la palabra “bond” (que se puede traducir como cadena, obligación), tenía el sentido de lo que literalmente significa: lo contrario de la libertad. El privilegio de emitir deuda llevaba aparejada una responsabilidad: la de su devolución.

En ese fatídico día todo lo que había sido cambió de un plumazo. El Presidente Nixon abrazó la cómoda teoría de Milton Friedman y proclamó la mónada del dólar irredimible, es decir, una cosa que existe en sí y por sí misma. De acuerdo con esta teoría el gobierno tiene el poder de crear deuda inconvertible- la deuda que nunca necesita ser reembolsada y aún así no pierde su valor – con sujeción únicamente a una “regla de cantidad”, por ejemplo, no debe ser aumentada en más de un 3 por ciento por año. Esta idea es tan ridículamente tonta que “sólo hombres muy versados la pudieron haber pensado”. Si el ladrón roba modestamente, entonces no será detectado. Nunca ocurrió a los profesores de economía y a los periodistas financieros que modesto y ladrón son términos contradictorios. ¿Cómo llegaron a creer en una deuda inconvertible? La explicación muy probablemente se encuentre en el dicho de Schiller: “Toda persona , como individuo, es tolerablemente sensata y razonable. Pero como miembro de una multitud – se convierte inmediatamente en un testarudo”. Los profesores de economía y los periodistas financieros no son la excepción.

Durante un tiempo pareció que Milton Friedman tenía razón. El mundo ha llegado a dedicarse a la tesis de que es posible, e inclusive deseable, hacer crecer la deuda inconvertible con el fin de hacer prosperar la economía. Olvídese de la falta de pago del gobierno de los EE.UU., en una deuda irrevocable presentada al cobro por extranjeros. No importan las víctimas del robo. Gracias a la regla de la cantidad, nunca notarán la diferencia.

A pesar de todos sus seductores atractivos la economía Friedmanita está haciendo caso omiso del efecto de la deuda inconvertible sobre la productividad. Vigila la relación deuda/PIB y está feliz siempre y cuando esta relación se mantenga bien por debajo del 100%. Sin embargo, lo que debe observarse es la relación de deuda adicional a PIB adicional. Según ese indicador la condición del paciente podría diagnosticarse como anemia perniciosa. Empezó inmediatamente después que la deuda en dólares en el mundo se convirtió en una deuda irredimible. El aumento en el PIB provocada por la adición de $1 de deuda nueva a la economía se llama productividad marginal de la deuda. Esta relación es la única que importa para juzgar la calidad de la misma. Después de todo, el propósito de contraer deudas es aumentar la productividad. Si el volumen de la deuda se eleva más rápidamente que el ingreso nacional, se están cocinando problemas grandes, los cuales sólo la productividad marginal de la deuda es capaz de revelar.

Antes de 1971 la introducción de $1 en deuda nueva podía aumentar el PIB en hasta $3 o más. Desde 1971 esta proporción inició su abrupta caída la cual ha continuado hasta el día de hoy sin interrupción. Fue negativo en 2006, previendo la crisis financiera que estalló un año después. La razón de la disminución es que la deuda inconvertible causa la destrucción del capital. Nada añade a la cuota per cápita de capital invertido en apoyo a la producción. De hecho, hasta puede retirarse de ella. Al desplazar el capital real que representa el empleo de más y mejores herramientas, la productividad disminuye. A diferencia de los seres humanos, no se puede estafar a las leyes de la física. La deuda inconvertible sólo puede crear la apariencia de capital.

Al confundir capital y crédito, la economía Friedmanita destruye la verdad. Hace que desaparezcan los costos de funcionamiento del tiovivo que genera la deuda. Hace invisible la destrucción del capital. El stock de capital acumulado que apoya la producción mundial, por grande que sea, no es inagotable. Cuando se haya agotado, la música se detiene y el tiovivo se detiene con un sonoro chirrido de frenos. No sucede en todas partes todo al mismo tiempo, pero sucederá en todas partes, tarde o temprano. Cuando lo haga, la Swissair cae del cielo, la Enron cae de bruces-, y a Bear Sterns lo traga la tierra.

La productividad marginal de la deuda es un capataz poco imaginativo. Insiste que la nueva deuda se justifique con un aumento mínimo en el PIB. Si no es así sigue la destrucción del capital – un proceso bastante perverso. En un primer momento, no hay señal de problemas. Hasta puede verse el cuadro más alegre que nunca. Pero las semillas de la destrucción inevitablemente, aún siendo invisibles, han surgido y en un momento dado paralizarán el crecimiento y la producción ulteriores. Negar esto equivale a negar la ley más fundamental del universo: la Ley de la Conservación de la energía y de la materia.

Los dirigentes del sistema bancario en efecto niegan y desafían esta ley básica. Están guiando a una multitud ciega de gentes mermerizadas hasta un borde donde el impulso, o la inercia, puede empujar a la mayoría de ellas al abismo, a su destrucción financiera. Sin embargo, ninguna universidad en el mundo ha expresado advertencia alguna, ni ningún tribunal de justicia ha admitido oír acusaciones de aquellas personas o instituciones que dicen que la emisión de deuda inconvertible es una vulgar forma de fraude, y que piden castigo para los estafadores que la emitan, bien sea que estén en la Tesorería o en el Banco Central. El comportamiento de las universidades y de los tribunales a este respecto no podría ser más censurable. En lugar de actuar para proteger a los débiles actúan para encubrir el saqueo de los poderosos.

El discreto comienzo de la deuda inconvertible ha florecido en un colosal edificio, una fantástica torre de deuda que está condenada a caer sobre la complacencia y la apatía prevalentes. En realidad “torre” es un nombre bastante inapropiado, lo que tenemos, mas bien, es una pirámide invertida, una superestructura amplia, y en expansión, en equilibrio precario sobre una pequeña, y cada vez menor, fundación de oro – el único activo en existencia con poder para reducir la deuda bruta. La construcción no tiene precedentes en la historia, ni lugar en la teoría, bien sea Ricardiana, Walrasiana, Marxista, Keynesiana o Austríaca. Como cuestión de hecho, nadie está analizando el proceso. La investigación ha sido declarada tabú por quienes detentan el poder, por miedo a que el diagnóstico revele la presencia del cáncer causado por la inconvertibilidad. No se conoce ningún patrón o modelo aplicable a su mecanismo en términos de análisis del equilibrio. Surgen dos conclusiones negativas. Una de ellas es que el edificio de la deuda inconvertible debe crecer a un ritmo acelerado a medida que proliferan los mercados de derivativas que ofrecen ‘seguros’ a los titulares de la deuda. El asegurador de la deuda también debe estar asegurado, al igual que el asegurador de los aseguradores, y así sucesivamente, ad infinitum. Esto se debe a que el riesgo de colapso del valor de los bonos ha sido creado por el hombre. En cambio, el riesgo de cambio en los precios de los productos agrícolas básicos es creado por la naturaleza, y el mercado de futuros ofrece seguros, sin necesidad de re-aseguramiento. La otra conclusión es que el voluminoso tamaño de la estructura de la deuda excluye la posibilidad de una corrección normal: una gran liquidación haría que parecieran diminutas las calamidades de la Gran Depresión.

Es delirio pensar que el gobierno puede inundar de deuda todo el panorama económico para cubrir sus fallas, y como consecuencia de ello cosechar una prosperidad eterna. La estimulación y el apalancamiento de la deuda siempre han dado impulso a los mercados de valores accionarios, y es por eso que el impacto de la deuda fue apoyado y magnificado por la aparición de una nueva riqueza de papel la cual, a su vez, aumentó la propensión a gastar, y a pedir prestado aún más. Los empresarios, se supone, que deben ser más realistas en la adquisición de deudas. Sin embargo, el patrón de aumento de la deuda de las empresas también ha cambiado tremendamente. Mientras que tradicionalmente las empresas acostumbran financiar sus necesidades de capital en una proporción de 3 dólares de deuda por cada $1 en inventario, en los años inmediatamente anteriores a 1971 se llegó hasta una proporción de 20 dólares de deuda por cada $1 en inventario, desde ese entonces la relación se ha disparado.

Hemos escuchado argumentos que los economistas por el momento han aprendido a controlar la economía con los llamados estabilizadores incorporados. Se nos dice que, como consecuencia, la deuda ha perdido su aguijón en gran medida. Por ejemplo. los depósitos bancarios pueden estar asegurados ahora. No podían estarlo en la década de 1930. Pero cuando el propio gobierno está sobrecargado de deudas, y presenta déficits como de tiempos de prosperidad, los estabilizadores incorporados podría ser contraproducentes y desestabilizar aún más la economía. El gobierno tiene compromisos tan grandes que su esfuerzo por atajar una depresión en nuestra vasta economía sólo puede resultar en una pérdida de confianza. La retención ansiosa de poder adquisitivo en el sector privado podría sobrepasar con mucho lo que el gobierno pueda añadir. Para empeorar las cosas, los ingresos del gobierno dependen en gran medida de una economía próspera. La magnitud del problema de atajar una depresión es manifiestamente desproporcionada en comparación con los recursos disponibles.

Una de las señales de un gran delirio es que casi todo el mundo tiende a compartirlo. Es una historia triste – todo delirio, a su debido tiempo, da lugar a un brusco despertar. La actitud pública hacia las deudas ha cambiado de manera tan radical desde 1971 que el endeudamiento es hoy, prácticamente, un símbolo de status, en vez de la vergonzosa condición que solía ser en épocas pasadas. Lo más llamativo del retroceso en las actitudes tradicionales de los americanos hacia la deuda es la aceptación generalizada del endeudamiento nacional perpetuo, copia del endeudamiento personal perpetuo – un gravamen sin fin a los ingresos futuros.

Tal vez el peor aspecto del régimen de deuda inconvertible es el bajo nivel moral al que han llegado los gobiernos en la historia moderna. Está caracterizado por una elaborada conspiración de intercambio de cheques sin fondos entre el Tesoro y la Reserva Federal de los EE.UU. Los Bonos del Tesoro, contrariamente a las apariencias, no son más redimibles que los billetes de la Reserva Federal. Todo está en orden y limpio: los billetes están respaldados por bonos y los bonos son canjeables por billetes. Por lo tanto, cada uno se valora en términos de sí mismo, en lugar de valorarse contra un activo externo independiente. Cada una de ellas es una responsabilidad irredimible del gobierno de los EE.UU. Todo el sistema termina convirtiéndose en una farsa. Es el intercambio de cheques sin fondos al más alto nivel. En su madurez los bonos se sustituyen por otro bono con una fecha de vencimiento un poco más lejana, o bien son pagados ostentosamente en moneda inconvertible. El emisor de cualquier tipo de deuda está usurpando un privilegio sin aceptar una obligación compensatoria. Se emiten obligaciones sin tener ninguna responsabilidad sobre su destinación o sobre el efecto que tengan sobre la economía. Además, se involucra un doble código de justicia. Girar cheques sin fondos es un delito en virtud del Código Penal. Claro está, siempre y cuando sea perpetrado por particulares. Ejercido al más alto nivel, el intercambio de cheques sin fondos es la piedra angular del sistema monetario.

Pero nuestro mundo sigue siendo uno de crimen y castigo, que no tolera el doble código. El crepúsculo de la deuda inconvertible está sobre nosotros. La señal es que los bancos se muestran reacios a aceptar pagarés entre ellos. Es significativo que se incluyan también los retiros nocturnos. Los bancos saben que hay deudas peligrosas en gran cantidad, y no quieren llegar a ser víctimas aceptando alguna inadvertidamente. Lo que los bancos no saben todavía, pero muy pronto aprenderán, es que toda deuda inconvertible es mala deuda, y no es posible curar el envenenamiento del sistema mediante la administración de mas veneno.

La convertibilidad de la deuda no es un adorno superfluo. Tiene una función de importancia fundamental: la asignación adecuada de los recursos a través de los distintos canales de utilización. La obligación de canjear la deuda cuelga como una espada de Damocles sobre el gobierno, al igual que sobre la cabeza de cada participante de la economía. Obliga a economizar y a ser previsivos. Compele al equilibrio entre ingresos y gastos. Ajusta reclamos y compromisos. Limita la expansión al poner los recursos fuera del alcance de los incompetentes, y aleja proyectos poco saludables. El régimen de la deuda inconvertible crea una vía de escape en el cumplimiento de los compromisos con la promesa de eliminar la presión por la solvencia. No importa si promete prosperidad eterna, o subvención permanente. El resultado es el mismo. Consiste en engañar a las gentes, atrayéndolas a patinar sobre hielo delgado, y atrayéndolas a aventuras financieras, públicas o privadas, que no se justifican por su capacidad para obtener retornos. La consecuencia lógica es la quiebra de las gentes al por mayor, así como también del entorno político. Las pérdidas engendran más pérdidas, hasta que se conviertan en una avalancha. La crisis actual es sólo la primera señal de tal desenlace. Hay más en camino.

Todavía es posible escapar a la catástrofe que este proceso supondría. La salida es abrir al oro y a la plata la Casa de Moneda de los EE.UU., tal como lo promueve el candidato presidencial doctor Ron Paul. La lógica de este recurso es que podría movilizar recursos potencialmente ilimitados, atados actualmente, en forma inoficiosa, al oro, y re-introducir los medios indispensables a la economía para retirar la deuda.

Adonde iremos si fallamos en regresar al oro? La respuesta corta es: marcharemos hacia el valle de la muerte del colectivismo. La alternativa a la re-introducción de la moneda redimible es que la polilla de la deuda obligará a la recaudación de un tipo de capital-impuesto – como en la época de Solón en el año 594 A.C.

UNIVERSIDAD VIVA DEL PATRÓN ORO

La Cuarta Sesión se llevará a cabo en Szombathely, Hungría (en la Academia Martineum en donde tuvieron lugar las dos primeras sesiones). El tema del Curso de 13 conferencias es El Mercado de los Bonos y el Proceso de Mercado para Determinar la Tasa de Interés (Economía Monetaria 201). La fecha es: Julio 3-6. Para más información puede consultar www.professorfekete.com/gsul.asp o póngase en contacto por e-mail con GSUL@t-online.hu. La inscripción puede hacerse por e-mail, mediante el pago de la pre-inscripción. El resto de la cuota de inscripción debe ser abonado al menos 3 semanas antes de que se inicie el período de sesiones.

© 2008 Antal E. Fekete

Universidad Viva del Patrón Oro

Entrevista al Profesor Antal E Fekete en The Daily Bell

“Como dijera el presidente Mao, el poder nace del cañón de una pistola – sólo añadiremos que las balas deben ser de oro para que sean eficaces. Lástima que los americanos tengan el arma, pero crean que las balas deban ser de papel”

Preguntas …

The Daily Bell: Gracias por tomarse el tiempo para compartir sus opiniones con los lectores de The Daily Bell.

Prof. Fekete: Es para mí un placer.

The Daily Bell: Profesor Fekete, podemos ver que usted no está directamente alineado con alguna facción de la moneda dura, al menos no en este momento. Los Misesianos en los Estados Unidos han venido teniendo gran éxito en su batalla por una mayor libertad económica y personal. Pero puede ser que usted difiera de ellos en el concepto de la banca de reserva fraccionaria. ¿Cree usted, como al parecer ellos creen, que la banca de reserva fraccionaria se basa en un fraude y que por lo tanto está implicada en actividades delictivas?

Prof. Fekete: Mi diferencia con la posición del Instituto Ludwig von Mises, primero que todo, se centra en la Doctrina de las Facturas o Letras de Cambio reales (Real Bills Doctrine) de Adam Smith. Cuando el comerciante mayorista entrega suministros a los pequeños comerciantes, adjunta la factura marcada con: “término neto a 90 días”. El comerciante minorista endosa la factura (o letra de cambio) escribiendo a través de su cara “Acepto” y la devuelve al comerciante mayorista, quien puede ahora utilizar la factura en el pago a sus propios proveedores. Este método de pago se llama “descuento de Facturas o Letras de Cambio reales” porque el beneficiario descuenta el valor nominal de acuerdo al número de días que restan hasta su vencimiento, a la tasa de descuento corriente. Por supuesto, en la fecha de vencimiento, el comerciante minorista cancela en su totalidad el valor nominal de la factura que se le presenta para pago. Según la Doctrina de Facturas o Letras de Cambio reales, de Adam Smith (1723-1790) éstas financian la producción y distribución de bienes de consumo de rápida evolución, sin necesidad de tocar los depósitos de ahorro.

La doctrina es válida incluso en una economía donde no haya bancos, bien sean éstos centrales o no lo sean. Los bienes de consumo deben ser de la más urgente demanda, a fin de permitir que la Letra de Cambio real, obtenida en tal intercambio, pueda circular espontáneamente y, de esa forma, ganar privilegios monetarios limitados. Las Letras de Cambio reales no son inflacionarias ya que surgen simultáneamente con la aparición de nuevas mercancías, y desaparecen cuando las mercancías son retiradas del mercado por el consumidor final, quien las paga con oro en menos de 91 días. Este lapso, por cierto, coincide con la longitud de las estaciones del año. Con el cambio de estaciones, el carácter de bienes de consumo de urgente demanda también cambia.

Cuando más tarde aparecieron los bancos comerciales en escena, las Letras de Cambio se convirtieron en sus activos de mayor liquidez. Dicho de otro modo, las Letras de Cambio son auto-liquidables, a medida que maduran, con la moneda de oro que entrega el consumidor final.

En la medida que el término “banca de reserva fraccionaria” se refiere a la banca comercial que mantiene sus reservas en forma de monedas de oro y en Facturas o Letras de Cambio Reales, es absurdo sugerir que pueda estar involucrado en una actividad delictiva. El banco sólo sustituye su propio crédito por el crédito comercial que existe independientemente en forma de Letras de Cambio. El crédito bancario es más negociable en el sentido de que tiene un nombre de mayor reconocimiento. Para descontar una Letra de Cambio es necesario tener conocimiento acerca del frecuentemente intrincado proceso de producción que ha dado lugar a la Letra. La circulación del crédito bancario elimina esta necesidad.

Nunca he sido capaz de poner de acuerdo a mis oponentes con la propuesta de que tenemos que discutir la circulación espontánea de las Facturas o Letras de Cambio reales en primer lugar, antes de que podamos discutir la banca de reserva fraccionaria. Por cierto, el mismo Mises admitió la circulación espontánea de las Letras de Cambio en Manchester, antes de que el Banco de Inglaterra abriera su sucursal en Liverpool. Los cultistas en el Instituto Mises estarían encantados de atacar directamente a Adam Smith, pero se dan cuenta de que no tienen el bagaje intelectual requerido para hacerlo. Están ladrando al árbol equivocado. Condenan toda banca de reserva fraccionaria bien sean sus reservas en Letras de Cambio reales o en billetes falsos. Simplemente no comprenden lo que constituye una buena banca comercial.

The Daily Bell: ¿Tiene algún área de acuerdo con los abanderados de la banca libre tales como George Selgin u otras personas que utilizan el interregno de la banca escocesa como prueba de que la banca libre – la banca privada de reserva fraccional – puede funcionar y ha funcionado históricamente?

Prof. Fekete: Sí, he estado de acuerdo con ellos en que la banca de reserva fraccional privada puede trabajar e históricamente ha trabajado, siempre que los activos rentables de los bancos se limiten a Facturas o Letras de Cambio reales, con exclusión de facturas por anticipos, facturas “acomodadas”, Bonos del Tesoro, y cualquier otro tipo de factura o billete falso. De la circulación espontánea de las Letras de Cambio reales surgieron ambas, la Cámara o la Casa de Descuento y la Cámara o la Casa de Aceptación.

En cuanto al origen de la banca comercial se refiere, se puede pensar en esta última como la precursora de los bancos comerciales “malos” quienes están dispuestos a monetizar cualquier factura acomodaticia, siempre se presenten garantías superiores al valor nominal de ella, y en la primera como antecesora de los bancos comerciales “buenos” que sólo monetizan Facturas o Letras de Cambio reales y sólidas que de ninguna manera necesitan garantía.

The Daily Bell: ¿Hay algo acerca del oro y la plata que es genético? ¿Cree usted que la interacción de la humanidad con el oro y la plata es tan antigua que ya constituye un impulso biológico? Que está “en los genes”?

Prof. Fekete: No. El Oro y la Plata deben su papel monetario a la propiedad que tienen de ser los bienes más comercializables que existen. Más detalladamente, el Oro es más comercial en lo grande y la Plata es más comercial en lo pequeño. La primera propiedad es sinónimo de “mayor liquidez”, la segunda de ser “más acaparable”.

Con los avances en la metalurgia, que hacen más asequibles los procesos molares, la acaparabilidad del Oro ha alcanzado a la de la Plata, lo cual justifica el movimiento para sustituir el bimetalismo con el monometalismo del Oro. Ningún impulso biológico es necesario para explicar todo esto, a menos que usted se refiera al hecho de que el hombre es mortal, y él lo sabe, y necesita del ahorro (en el metal acaparable por excelencia) el cual pueda utilizar en sus años crepusculares para compensar el déficit de su poder de adquisición, y para prever el exceso de necesidades que puedan presentarse por quebrantos de salud.

The Daily Bell: ¿Cuál es su posición sobre el tema de un estándar de mercado libre de oro y plata?Nuestra lectura de la historia es que en ausencia de una interferencia oficial, las sociedades sofisticadas volverían automáticamente a un estándar basado en el mercado que incluye ambos metales. El oro es generalmente utilizado para fines industriales y bancarios, mientras que la plata es dinero para la gente. La relación entre los dos metales también ayuda a las personas a detectar la manipulación.

Prof. Fekete: No sé qué quiere decir usted con estándar de “mercado libre” de oro y plata. ¿Hay algún otro estándar?

Considero que el dinero, tanto en oro como en plata, nació espontáneamente, sin asistencia alguna del gobierno en el parto, a través de un proceso de aceptación en su comerciabilidad del tipo “bola de nieve”, como tan admirablemente lo ha definido Carl Menger.

Otra historia es que más adelante los reyes hayan secuestrado el proceso de monetización de estos metales para sus propios fines, y hayan fomentado la creencia pueril de que el valor de las monedas de oro y plata se debía a la presencia de la efigie del soberano forjada en su superficie, en lugar de la excelente comerciabilidad de que gozan los metales monetarios: el oro y la plata.

Usted está interpretando la historia correctamente: si nuestra sofisticada economía se mantuviese razonablemente libre, acogería una vez más los metales monetarios, ya que el régimen de la moneda irredimible está, cada vez más, en un avanzado estado de putrefacción. Si se me permite hacer una ligera corrección, el oro es un metal menos industrial que la plata, pero es más un metal del cual se fabrica la joyería. Usted puede tener razón cuando se asume que la relación bimetálica ayuda a las personas a detectar la manipulación del precio de los metales monetarios por parte del gobierno. En los tiempos modernos el éxito o el fracaso de esta manipulación tiende a coincidir con el aumento o la disminución en la relación entre los precios del oro y la plata.

The Daily Bell: Los economistas gustan hablar del dinero fiduciario, pero algunos creen que el mundo sigue estando bajo un Patrón Oro no oficial, observado en privado por la élite monetaria, sin importar cuáles sean sus pronunciamientos en público. ¿Hay algo de verdad en esto?

Prof. Fekete: No existe un estándar del oro no oficial, así como no hay una mujer que esté “un poco embarazada”. Otra cuestión sería si la “élite monetaria”, y algunos gobiernos como los de China e Israel, puedan ser grandes acaparadores clandestinos en previsión de un mayor papel monetario del oro en el futuro, o en estar interesados en la creación de un fondo de seguros en caso de amenaza de que una catástrofe monetaria se convierta en un hecho establecido, si señalamos que tal amenaza ha vuelto a aparecer por segunda vez en menos de una generación.

Sólo se puede especular, pero, al menos en el caso de China, ya han dejado al gato salir de la bolsa. Ahora sabemos que la China es la mayor acaparadora de plata en toda la historia, y está decidida a convertirse en importante acaparadora de oro. Como dijera el presidente Mao, el poder nace del cañón de una pistola – sólo añadiremos, que las balas deben ser de oro para que sean eficaces. Lástima que los americanos tengan el arma, pero crean que las balas deban ser de papel.

The Daily Bell: ¿Cuál es su posición sobre la cuestión los metales monetarios y el abastecimiento del mercado? Si el oro y la plata escasean en una economía de libre mercado, ¿desaparecería la escasez cuando los acaparadores liberen progresivamente el metal almacenado en sus depósitos como resultado del aumento en los precios? ¿O se aliviaría la escasez con la reapertura de las minas en respuesta a precios más altos? – ¿o ambas cosas?

Prof. Fekete: Los metales monetarios de ninguna manera son escasos. Por el contrario, manejan una relación altísima de existencias a flujos en todos los metales. Esto es lo que los hace metales monetarios. La relación del Oro se estima en 50, lo que significa que se necesitarían 50 años para reproducir las actuales existencias al ritmo actual de producción. En comparación, la misma proporción de cobre se estima en ⅓, lo que significa que las existencias del mercado corresponden a 4 meses de producción.

Cualquier impresión de escasez monetaria de los metales es una ilusión óptica. La percepción de escasez sólo demuestra la decadencia del sistema monetario. El Oro parece escasear por una sola razón: la salvaje experimentación monetaria de los principales países con dinero irredimible. Es inútil esperar que los acaparadores liberarán más de sus tiendas con el avance del precio, o que las minas irán a aumentar la producción de oro. Por el contrario, esperarán y liberarán cada vez menos de sus depósitos.

Las minas guardarán sus mejores reservas de mineral para tiempos mejores, ya que ven que una catástrofe monetaria es inminente. Tenga usted en cuenta que tal catástrofe no tendrá precedentes en la historia. La moneda irredimible nunca ha sido un fenómeno mundial. Siempre ha sido un fenómeno local, y siempre ha sido la esperanza de los gobiernos débiles de poder seguir viviendo cómodamente por siempre en un remanso financiero. Cuando la esperanza se convirtió en una quimera, siempre hubo alrededor de 4 países que mantuvieron el rumbo de la rectitud monetaria, conservaron el patrón oro, y en ese entonces fueron capaces de extender una mano de ayuda. No tenemos esa suerte esta vez. Lamento que Suiza, al ceder a la presión indecente del gobierno de los EE.UU., empujada a un cambio de su Constitución, abandonara la obligación de respaldar con oro los pasivos del Banco Nacional Suizo.

Esto me recuerda la fábula de Esopo sobre el lobo que había perdido su cola en un desafortunado encuentro con una trampa. Quería convencer a sus compañeros lobos que también ellos debían librarse de esa “reliquia bárbara”, y que se cortaran el inútil apéndice, su cola. Siento decirlo, pero el gobierno suizo exhibió mucho menos sentido común que la asamblea de los lobos en la historia Esopo. La asamblea contestó al lobo sin cola, que su caso habría sido más convincente si hubiera sido mencionado antes de perderla.

The Daily Bell: ¿Hay alguna evidencia de que los acaparadores de oro y plata se comportan como usted sugiere, y no como dicta el sentido común?Después de todo, es una característica universal de los mercados de productos básicos que los “longs” venden para realizar beneficios periódicamente mientras los precios siguen en aumento.

Prof. Fekete: Sí, sin duda, si existe: es el comportamiento de la base del oro. La base es la diferencia entre el precio futuro más cercano y el precio del día. Contango es el nombre de la condición en que la base es positiva, mientras que backwardation es aquella en que la base es negativa: el precio del día más alto que el precio futuro. Siempre que los suministros sean adecuados, contango recibe y la base indica cual es, el costo de mantenimiento del inventario, tal como intereses, almacenamiento y seguros. Backwardation, siempre y en todas partes, indica escasez del metal físico. Por lo tanto, normalmente, el oro nunca debe estar en backwardation, es decir, el precio a futuro debería ser siempre más alto que el precio del día. La base puede ser sustituida por un diferencial entre precios futuros (spread), es decir, la diferencia de precios entre un futuro distante y un futuro cercano.

En este momento, la base de oro se encuentra en un crítico punto de inflexión, lo que significa que el oro se podría sumir de una situación de Contango permanente a una de backwardation permanente por primera vez en la historia. El 21 de abril Dan Norcini publicó gráficos que muestran el dramático colapso del “spread” del oro en el Comex, entre abril y Junio de 2009, y entre abril y diciembre de 2009. El primero pasó de $ 6,50 en un punto a $ 0,60 hoy. Los gráficos indican que el oro está en camino de backwardation a finales de este año. Backwardation en oro es un fenómeno extremadamente raro y con las más graves consecuencias. Esto demuestra que los suministros de oro físico se están secando debido a que los acaparadores y las minas están retirando, cada vez más, sus ofrecimientos de venta. Es como una reacción en cadena, al final de la cual el oro no estará a la venta a ningún precio.

La base es un indicador muy sensible del mercado, mucho más importante y preciso que el precio mismo, el cual llega a través de un “canal muy ruidoso”. Es más, la base, a diferencia de los precios, no puede ser manipulada. A diferencia del precio, la base nunca miente.

El mercado del oro se comporta de manera diferente de otros mercados de productos básicos, por ser el oro un metal monetario. A diferencia de otros productos básicos, el acaparamiento del oro no se inhibe por la disminución de la utilidad marginal. Cuando los participantes del mercado esperan un inminente colapso del sistema monetario, prefieren acumular metales monetarios básicos, es decir, oro y plata. Esto explica la backwardation.

The Daily Bell: Es la deflación económicamente buena en el sentido de que puede corregir desajustes monetarios?

Prof. Fekete: Ciertamente, se puede decir que la deflación es la cura que daría la naturaleza a los excesos inflacionarios del hombre, si solamente los encargados de formular las políticas permitieran a la cura realizar su benévola y beneficiosa labor. En lugar de eso, tratar de evitar, a las buenas o a las malas, que tal cosa ocurra y vierten gasolina sobre el fuego al aumentar alocadamente la oferta monetaria y el total de la deuda. Agravar abusos con más abusos nunca funciona, y cuanto más tardío sea el ajuste necesario, mayor será el dolor que eventualmente se cause.

The Daily Bell: ¿Puede el actual sistema de papel moneda resistir, o está en las ‘últimas’?

Prof. Fekete: Desde el estallido de la crisis financiera y económica en el 2007, podemos dar por sentado que el régimen del papel moneda irredimible está en agonía.

Sin embargo, pueden pasar varios años de angustia, a causa de la colosal ignorancia de las personas en todo aquello que se relaciona con el dinero. Por ejemplo, la mayoría de las personas, con una comprensión superior al promedio de la teoría monetaria, piensa que el dólar sucumbirá a la hiperinflación. Se llevarán una decepción. El dólar dará una dura pelea y al final se auto-destruirá, no a través de la inflación, sino a través de la deflación.

The Daily Bell: ¿Puede ampliar sobre este tema? ¿Qué le hace pensar que la hiperinflación no está en las cartas?

Prof. Fekete: Los productores, por supuesto, tratan de subir los precios mientras más se debilita el dólar. Sin embargo, la gente no está en ánimo de gastar. Si entran en posesión de dinero, lo van a usar para pagar sus deudas. No tienen ahorros en que caer en caso de que pierdan su empleo. En ausencia de compras los incrementos en los precios tendrán que ser revocados (como lo han sido en el caso de petróleo crudo, por ejemplo) causando que muchos productores vayan a la bancarrota.

Hay un nuevo factor que desempeña un papel importante, que no estuvo presente en episodios anteriores: la existencia paralela de dólares electrónicos y de billetes de la Reserva Federal. Sólo una pequeña parte, menos del diez por ciento, se encuentra en forma de billetes, el resto es dinero electrónico. La gente en casa, y en el extranjero, sólo acumula dólares que puedan ser doblados. Es físicamente imposible imprimirlos con la suficiente rapidez para sustituir los dólares electrónicos que las personas, las empresas, las instituciones y los gobiernos extranjeros puedan decidir que rechazan. La velocidad de circulación del dólar de papel está cayendo a cero, mientras que la de los dólares electrónicos está aumentando más allá de cualquier límite.

Esta división del suministro de dinero en dos componentes de distintas velocidades significa deflación. El componente que aumenta de velocidad tendrá que ser cancelado. La Reserva Federal está impotente mientras el acaparamiento de sus billetes asume proporciones sin precedentes.

The Daily Bell: ¿Puede la Fed realmente esterilizar el sistema monetario como Ben Bernanke y otros sostienen?

Prof. Fekete: Si por “esterilización” usted quiere significar el aislamiento de la oferta monetaria en explosión de los precios también en explosión, mi respuesta es que Bernanke no quiere hacerlo. De hecho está tratando desesperadamente, pero sin éxito, de inducir un aumento en el nivel de precios, incluso a riesgo de una explosión de tales precios. Pero fue en vano: todo el nuevo dinero electrónico que él está creando va a liquidación de la deuda y a la especulación en el lado largo (long) del mercado de bonos. Nada de esto va a la oferta del precio de los productos básicos, o a la oferta del precio de las acciones, o a la oferta del precio de los inmuebles.

Hay un círculo vicioso: Cuanto más dinero Bernanke crea, más desenfrenada es la especulación en bonos, mientras más altos los precios de los bonos, más bajan las tasas de interés, más baja el nivel de precios, impulsando a Ben Bernanke a la creación de más dinero, etc. ¿Por qué la tasa de interés declinante necesariamente induce una reducción en los precios? Este es realmente el problema: porque las tasas declinantes de interés destruyen el capital al aumentar el valor de liquidación de la deuda. Tengo toda una nueva teoría sobre esto: la teoría revisionista de las depresiones. Mi tesis principal es que una estructura de tasas de interés declinante aumenta la carga de la deuda (al contrario de lo que usted, intuitivamente, esperaría!) causando por lo tanto que los productores vayan en masa a la bancarrota. Usted puede encontrar los detalles en mi sitio web.

The Daily Bell: La cosecha actual de banqueros centrales ¿comprende a cabalidad la interacción entre el papel moneda y el fracaso de la sociedad civil?¿Podría ser que ellos lo entienden más sin embargo lo ignoran y a sabiendas, de todos modos, apoyan un sistema destructivo?

Prof. Fekete: Probablemente sí, pero lo único que les importa es proteger su cotarro. Los políticos les han dado un poder ilimitado el cual ejercen al crear cantidades ilimitadas de divisas. Han utilizado este poder para destrozar la economía mundial. Ahora quieren conservar ese poder para “controlar los daños”. No van a abandonar voluntariamente un poder ilimitado. Van a aprovechar plenamente la debilidad del sistema político, el cual es totalmente esclavo de su “experticia”. ¿Por qué han de admitir que la política fiscal y monetaria Friedmanita y Keynesiana ha sido un funesto fracaso? Por el contrario, pretenden que, como resultado de la deriva continental, la línea de falla cede, produciendo un fuerte terremoto de diez puntos en la escala de Richter. ¿Quién está mejor calificado que ellos para hacer frente al desastre?

The Daily Bell: ¿Está el Fondo Monetario Internacional destinado a la gestión de una moneda mundial? ¿O está siendo utilizado como pretexto para inducir presión a otras posibles soluciones, tales como los sistemas monetarios regionales (la región del euro, la región del amero, la región del yen)?

Prof. Fekete: Independientemente de las ambiciones que el FMI pueda tener, es irrelevante. Sí, probablemente desean reordenar las sillas de cubierta a bordo del Titanic, pero eso no hace ninguna diferencia. El buque se encuentra en vía de colisión con el témpano. La incompetencia de los burócratas en el FMI es terrible. Lo que más les preocupa es el problema de cómo deshacerse de los botes y de los chalecos salvavidas (léase: las reservas de oro del FMI) que podrían servir a los sobrevivientes después de que el Titanic se haya hundido.

The Daily Bell: ¿Está Internet teniendo algún efecto sobre la habilidad de las élites para mantener un estándar de papel moneda?

Prof. Fekete: Muy ciertamente que sí, en el sentido negativo de la palabra. La élite pensó que bastaría con desechar el estándar de oro en los Estados Unidos, sin importar la Constitución. Pensaron que a través del control del dinero también podrían controlar la prensa y los medios de comunicación. No tuvieron necesidad de manipular el derecho a la libertad de expresión ni la libertad de prensa, lo cual habría alarmado a la gente mucho más que la desmonetización del oro. ¿Y adivine qué? La élite ha tenido prensa y medios de comunicación bastante dóciles lo cual les hacía sentirse cómodos y confortables.

¡Qué equivocados estaban! Aquí viene la Internet a través de la cual usted puede ventilar la más devastadora condena a las actividades de la élite, sin necesidad de poner un dólar de capital para lograrlo! Se pueden refutar ahora un sinfín de mentiras acerca de la moneda irredimible. La verdad saldrá avante. Internet, en última instancia, neutralizará, e incluso llevará a la quiebra, a la prensa servil.

The Daily Bell: ¿Cómo se verá el mundo en diez años – desde el punto de vista económico?

Prof. Fekete: No es posible decirlo. La élite puede poner en vigor el programa económico de Hitler si finalmente se decide a suspender los derechos civiles, incluyendo el libre acceso a la Internet. Pero también es posible que incluso un golpe de esos no será de aplicación en una sociedad descentralizada, de tradiciones individualistas, que quiere recorrer todo el camino de vuelta a sus fundamentos, como la que tenemos en los Estados Unidos. No nos equivoquemos al respecto: la lucha por las leyes de control de armas no es sobre la reducción de la violencia – los delincuentes siempre será capaz de obtener armas independientemente de lo que las leyes puedan decir. Se trata de frenar el derecho del pueblo a rechazar una administración que trata de gobernar pisoteando la Constitución.

Si “nosotros, la gente” salimos victoriosos en este tira y afloja contra un gobierno totalitario, entonces el futuro del mundo sería muy brillante. Todo lo que usted tiene que hacer es obligar al gobierno de los EE.UU. a cumplir con la Constitución. Y me refiero a la letra y al espíritu de la Constitución.

The Daily Bell: ¿Puede ampliar sobre la cuestión de la consolidación monetaria?La moneda fiduciaria necesita consolidación y ampliación constantes para mantener la pretensión de solvencia, en nuestra opinión. Si por alguna casualidad el sistema actual sobrevive, es inevitable una moneda mundial única?

Prof. Fekete: La única moneda mundial concebible es un estándar del oro internacional, porque descentralizaría el poder al máximo. El individuo está facultado, a través de su función de decidir, si compra o se niega a comprar. Él deposita su papeleta electoral impresa en oro, y no sólo una vez cada dos años, sino varias veces cada día. Los productores y comerciantes tendrán que rendirse a la voluntad del individuo. Bajo cualquier otro sistema monetario los productores y comerciantes se rendirían a la voluntad del emisor de la moneda.

The Daily Bell: ¿Qué puede hacer la gente para protegerse a sí mismos en este momento?

Prof. Fekete: Además de orar y mantener la esperanza, podría salir de deudas e insistir en acumular monedas de oro y plata, comprándolas cada vez que se presente debilidad en el precio. También podrían acaparar billetes de la Reserva Federal y billetes del Banco Nacional Suizo de pequeñas denominaciones, en cantidad correspondiente a sus necesidades durante un máximo de dos años. Mantener dinero en depósito en un banco no es recomendable bajo ninguna circunstancia. Y, no olvidemos, deben obtener dinero en efectivo de sus pólizas de seguro de vida.

The Daily Bell: ¿Cuál es el problema más grande que, incluso los Misesianos Americanos, no entienden ahora – bien sea un momento histórico o no lo sea?

Prof. Fekete: Es la insistencia de Rothbard en su llamado “Patrón Oro” del 100 por ciento, una insostenible teoría que deja totalmente fuera de consideración el problema de la elasticidad en la cantidad de medios de compra. De esta manera, el Instituto Mises corre el peligro de que su patrón oro, en caso de ponerlo en práctica, se paralice durante la primera temporada de compras navideñas, y los Keynesianos y Friedmanites regresarán triunfantes diciendo: “Se lo habíamos advertido!”

La causa de la Gran Depresión de la década de 1930, en gran medida, fue el fracaso de las potencias vencedoras de reorganizar el comercio mundial sobre la base de la Doctrina de las Facturas o Letras de Cambio reales después de la Primera Guerra Mundial. Esto embotelló el comercio mundial e hizo totalmente inelástico el patrón oro. Lo que necesitamos es un Patrón Oro que se haga elástico a través de la circulación de las Facturas o Letras de Cambio reales.

The Daily Bell: ¿En qué proyectos interviene usted que quisiera señalar a nuestra audiencia? 8¿Qué es lo más importante que usted quisiera que nuestra audiencia tomara consciencia y le brindara su apoyo?

Prof. Fekete: El Oro no debe considerarse como canal inversión o como elemento de especulación. Debe ser visto de la misma manera que se mira una póliza de seguro de incendio: comprarla, guardarla en una caja fuerte, y esperar que la casa no se incendie.

Sobre todo, debemos capacitarnos a para pensar en términos de unidades de oro (gramos, onzas troy) cuando calculamos nuestro patrimonio, ingresos anuales, y necesidades futuras – excluyendo dólares o francos. Esto no es tan fácil como parece. Instintivamente se tiende a pensar en términos de unidades de papel. Se requiere auto-disciplina para alejarse de este hábito.

Si usted tiene el oro, usted es un administrador del futuro del mundo. Usted tiene la única forma de capital que puede sobrevivir a un Armagedón financiero. Usted debe tomar en serio este fideicomiso y prepararse adecuadamente para el ejercicio cuando el tiempo llegue.

The Daily Bell: ¿Cuáles son los más importantes – las obras seminales –suyas, que usted indicaría como de lectura necesaria? ¿Donde se pueden encontrar?

Prof. Fekete: Voy a dar un ciclo de veinte conferencias académicas sobre Moneda y Banca en la School of Economics de San Francisco, en California, del 27 de julio al 7 de agosto de este año. El plan de estudios se publica en mi página web. El libro que saldrá este año, cubrirá estos mismos temas. Allí incluiré también mi crítica a Mises.

The Daily Bell: Por último, nos da su mejor estimación de hacia donde se dirigirá el oro, en materia de precio, en el corto y en largo plazo.

Prof. Fekete: No me gusta esa pregunta, porque oculta el hecho de que el aumento del precio del oro sólo significa un menor valor de la moneda irredimible. La gente tiende a lamentarse de que el precio del oro no está aumentando lo suficientemente rápido para su gusto. Tienen una perspectiva equivocada. Desde la mía, un lento aumento del precio del oro es una bendición disfrazada, ya que nos da más tiempo y oportunidad para seguir comprando, a una escala discreta, metales monetarios.

Un explosivo aumento en el precio del oro sería muy perjudicial para la mayoría de la gente, porque están poco preparados. El sufrimiento universal a su alrededor no estaría de acuerdo con su deseo de llevar una vida pacífica y de disfrutar de su recién encontrada riqueza.

Sobre el precio del oro permítanme decir lo siguiente. El oro es todavía barato teniendo en cuenta su poder adquisitivo, y de empleo, al comienzo de la Edad Moderna. No hay ninguna razón para que no tuviera poderes comparables de compra y de empleo una vez se asiente el polvo.

The Daily Bell: En nombre de todos nuestros lectores le damos las gracias por compartir sus opiniones con nosotros y esperamos oír de usted pronto. Y alentamos a todos los lectores a visitar su página y a considerar aprender más acerca de su trabajo.

Prof. Fekete: Doy las gracias a ustedes por la oportunidad de discutir estos graves problemas de nuestro tiempo. De paso me gustaría llamar su atención sobre el recién creado Instituto del Patrón Oro y su sitio web www.goldstandardinstitute.com.

Esta entrevista fue realizada por Scott Smith.

Además de escribir informes especiales, como esta Perspectiva Suiza, Scott también contribuye como editor de TheDailyBell.com.


TRADUCCION DE RODRIGO DÍAZ

El Dinero Fiduciario está en Agonía

por el Profesor Antal E Fekete

San Francisco School of Economics

La banca fue concebida en la iniquidad y nacida en el pecado. Los Banqueros son los dueños de la tierra. Quitádselas, pero dejándoles el poder de crear depósitos a la vista, y con el simple movimiento de la pluma, crearán depósitos en cantidad suficiente para comprarla de nuevo. Sin embargo, quitadles tal poder, y todas las grandes fortunas como la mía desaparecerán – y así debería suceder, a fin de hacer de este un mundo un sitio donde vivir mejor y ser más feliz. Pero, si queremos seguir siendo esclavos de los Banqueros y pagando el costo de nuestra propia esclavitud, entonces dejémoslos que sigan creando depósitos“.

Sir Joshua Stamp (1880-1941), quien alguna vez fuera gobernador del Banco de Inglaterra, en su discurso en la Universidad de Texas en 1927. Al parecer, fue la segunda persona más rica de Gran Bretaña.

No nos equivoquemos en esto: en el colapso actual del crédito, estamos presenciando la agonía de la moneda irredimible. En vano los gobiernos y su clientela de bancos han tratado, durante cientos de años, de injertar este repulsivo y degenerado bastardo en el organismo vivo de la sociedad. El resultado ha sido siempre el mismo: el organismo sano rechaza a buen tiempo el anormal implante.

El presente episodio no es diferente de los anteriores, salvo, quizás, por el grado de arrogancia de los perpetradores y por su desprecio a la inteligencia nativa del hombre.

Cuando el 15 de agosto de 1971, Richard Nixon incumplió el pago en oro de las obligaciones de los Estados Unidos y declaró al dólar irredimible como medio de pago supremo y liquidador óptimo de la deuda, se basaba en la experta asesoría del economista Milton Friedman de Chicago. Cinco años más tarde, el más antiguo los bancos centrales del mundo, el Riksbank de Suecia otorgaba a Friedman el premio establecido en memoria de Alfred Nobel. La recompensa sería el reconocimiento por su brillante idea de que, si el banco central roba poco a poco a la gente (digamos que diluyendo la moneda a una tasa fija, por ejemplo, al 3 por ciento anual) las víctimas no gritarían “nos robaron”, ni nunca se percatarían del robo.

La vergüenza y la desgracia hicieron parte importante en todos los anteriores episodios de incumplimiento del gobierno en sus promesas de pago. En 1971 no fue así. En este último experimento con la moneda irredimible tuvo una nueva característica: lejos de ser una desgracia, el defecto se presentó como un avance científico; una victoria sobre la “superstición monetaria” representada por el oro, un triunfo del progreso. Gobiernos serviles y bancos centrales extranjeros, quienes fueron víctimas del incumplimiento, se tuvieron que tragar las cuantiosas pérdidas debidas a la devaluación del dólar sin siquiera una queja. Se vieron obligados a celebrar su propia humillación y a aclamar el advenimiento de la Nueva Era del Crédito Sintético, de la moneda corriente irredimible y de las deudas también irredimibles.

El régimen del dólar irredimible pronto fue puesto a prueba. En 1979 el genio escapó de la botella. El precio del petróleo, la plata y el oro se cotizaban a precios veinte veces mayores que antes de 1971; en el caso del azúcar el factor de aumento estuvo en cerca de cuarenta. Las tasas de interés requirieron dos dígitos, más allá del 20%. Hubo pánico a través de toda la tierra y por todo el globo.

El acaparamiento de productos se convirtió en una forma de ganarse la vida. Todo el mundo esperaba lo peor.

Fue en este momento que se inventó la noción de la “meta de la inflación”. Anteriormente las manifestaciones de poder de los bancos centrales eran más bien modestas. Se suponía que los bancos centrales fijarían la meta de las tasas de interés a corto plazo. Más tarde se apoderarían de las metas en la oferta de dinero. Luego reclamaron poderes sobrenaturales de micro-gestión de los aumentos de precios. Aparentemente todo estaba funcionando, y el genio fue obligado a regresar de nuevo en la botella.

En las siguientes tres décadas quienes tuvieron a su cargo la toma de decisiones políticas y los economistas influyentes estuvieron cada vez más convencidos de que en la fijación de las metas de inflación habían encontrado el Cáliz Santo de la moneda irredimible. Frederic Mishkin Profesor de la Universidad de Columbia, un ex gobernador de la Reserva Federal, publicó en 2007 el evangelio de las metas de inflación bajo el título Estrategia en Política Monetaria. En su libro define las metas de inflación como “estrategias de información incluida para conducir la política monetaria”.

Martin Wolf, jefe de la columna económica del Financial Times de Londres explica: la determinación de metas de inflación da campo a todas las variables pertinentes – tasas de cambio, precios de las acciones, precios de la vivienda y precios de los bonos a largo plazo – a través de su impacto en la actividad y en las perspectivas de inflación. Este es, entonces, el nuevo Cáliz Santo modificado. Lance su red en forma suficientemente amplia como para capturar todo lo que usted desea controlar. Si lo hace con valentía, usted hace creer que el gobierno puede controlar todo lo que quiere controlar. Es sorprendente cuánto se puede lograr apilando prestidigitación sobre prestidigitación.

Irónicamente, el desastre golpeó justo en el momento en que los profetas de las metas de inflación se convertían en engreídos, más allá de toda medida de modestia. De hecho, hicieron un completo debate no sólo en los Journals americanos, sino también en los Ingleses. Ben Bernanke, que en el ínterin fue nombrado presidente de la Reserva Federal, contribuyó con el discurso de apertura y con el título para el debate: “La Gran Moderación”. Según su descripción, a comienzos del 2007, lo que estaba sucediendo en la macro economía era una reducción de la volatilidad en el ciclo de los negocios: un crecimiento más consistente, menos episodios de inflación, una mayor estabilidad. The London Times publicó una jubilosa pieza a principios del 2007 con ese título, “La Gran Moderación”, que expresaba en su primera línea: “La historia se maravillará de la estabilidad nuestra época”.

No pretendía que fuese una broma. La hizo para ser creída. La complacencia acerca del carácter todopoderoso de la política monetaria alcanzó su punto álgido. Estaban celebrando el éxito de las metas de inflación precisamente cuando todo empezó a desenrollarse. Los encargados de formular las políticas, los banqueros centrales, y sus lacayos en el mundo académico y en el periodismo, se sintieron fenomenalmente orgullosos de sí mismos. Pensaron que sostenían el mundo entero en sus manos.

La celebración y la auto-felicitación de Bernanke & Cía. fueron prematuras, no sabían que estaban a punto de ser humillados por los mercados. Cegado por el resplandor de su gloria, ninguno de ellos previó desastre que llegaba.

Martin Wolf en su columna del 7 de mayo habla de “esta crisis imprevista” como un absoluto desastre para la política monetaria. Deja al dinero fiduciario con sólo una última oportunidad para recomponer su actuación y salvar el pellejo. Dice: “El cáliz santo resultó ser un espejismo. Si el dinero fiduciario no se hizo para trabajar mejor de lo que lo ha hecho, quien sabe que podrían decidir hacer nuestros hijos en su desesperación. Incluso podrían decidir volver al oro y acogerlo de nuevo”. Wolf sigue considerando el “estándar del oro” como un absurdo.

Es extraño. No es el régimen de moneda irredimible, aquel con que los gobiernos se supone que crean riqueza al salpicar un poco de tinta sobre unos trozos de papel, lo que considera un absurdo. Por supuesto, el señor Wolf. tiene el derecho de querer ser robado y saqueado. Pero no tiene derecho a abogar para que el resto de nosotros sea engañado, por los siglos de los siglos, mediante esta cruda forma de saqueo.

También está equivocado cuando supone que Bernanke & Cía., tiene todavía una oportunidad adicional. La oportunidad que acaban de desperdiciar fue la última. Estamos presenciando el cierre del régimen de la moneda irredimible y de la deuda también irredimible. Es posible que no sepamos cuánto tiempo durará su agonía, pero no habrá otra oportunidad. Los periodistas financieros y los economistas de turno, en su ciego estupor, actuando en calidad de líderes porristas de la desastrosa política monetaria del Gobierno y de la loca política de crédito de los bancos, han agotado y destruido su propia credibilidad de una vez por todas.

Martin Wolf, como la mayoría de sus colegas, es víctima de un lavado de cerebro inspirado por Keynes el cual ha sido impulsado durante unos 75 años para desacreditar el estándar del oro, pero que tuvo un nuevo aliento después que Friedman inspiró a Nixon el incumplimiento. Sin embargo, he aquí la información sobre el dólar-oro que deben ser puestos a disposición del mundo mediante la apertura al oro de la Casa de la Moneda, tal como exige la Constitución de los EEUU.

El estándar del oro es un requisito previo indispensable para la libertad. Sin él los individuos están indefensos frente a la constante y permanente violación, del gobierno y de los bancos, a sus derechos de propiedad. El derecho a solicitar oro a cambio de billetes o depósitos bancarios va mucho más allá del mero intercambio de una forma de dinero por otro. Es la única manera de controlar el poder ilimitado del gobierno que se manifiesta con la creación ilimitada de depósitos bancarios. La combinación del poder gubernamental con el poder de los bancos para crear depósitos es especialmente peligrosa para la libertad de las personas, debido a la doble moral que significa. El gobierno exime a los bancos de los efectos de la ley contractual a cambio de que los bancos concedan el trato especial acordado a la deuda pública del gobierno.

El acaparamiento del oro no es una mancha en el patrón oro, es su principal excelencia. Cuando un número suficiente de personas está preocupado por la intrusión de esta combinación de poderes, o desaprueba las políticas monetarias del gobierno y/o las políticas crediticias de los bancos, bajo un estándar del oro no quedarán indefensas. Pueden retirar su oro del sistema bancario, indicando así al gobierno y a los bancos que a menos que enmienden sus procedimientos, y pongan fin a sus aventuras en la creación de deudas, se encontrarán insolventes y sin poder. El estándar del oro da esta ventaja a los ciudadanos.

No es casualidad que todas las dictaduras empiezan limitando el acceso de las personas al oro. No importa si enarbolan la bandera del socialismo nacional o del socialismo internacional.

Todos los regímenes totalitarios imponen al pueblo la moneda irredimible como instrumento de servidumbre y esclavitud. Martin Wolf debe saber esto. El ideal del gobierno limitado no tiene sentido a menos que esté reforzado por un estándar de oro que niegue a dicho gobierno el poder de emitir cantidades ilimitadas de divisas. No hay otra forma de hacer esto sino exigiendo que las promesas del gobierno sean redimibles en algo más que promesas de la misma naturaleza.

Una vez que el gobierno convierte la moneda en irredimible, se pone a sí mismo en posición de recortar los derechos y libertades de las personas como estime conveniente. Y así se logra derrocar efectivamente un gobierno constitucional. Una vez que el gobierno usurpa el erario público, su poder se vuelve incontrolable. En el debate sobre el presupuesto, en el Parlamento o en el Congreso, se convierte en una farsa anual. Nada se interpone en el camino de los políticos sin escrúpulos para socavar el gobierno constitucional. El poder adquisitivo de la moneda se marchita constantemente, año tras año. Los bancos son liberados de las limitaciones que el pueblo ejercerían sobre ellos en virtud del estándar del oro. La caja de Pandora de la corrupción se abre y su contenido contamina el sistema económico, político y social de la nación.

Los gobiernos que emplean la moneda irredimible conquistan el control incondicional sobre el comercio exterior, sobre las tasas de cambio, las inversiones extranjeras y los viajes, incluso sobre la cantidad de dinero que una persona puede entrar o sacar del país. Los más poderosos gobiernos compran la lealtad de los gobiernos menos poderosos. Esta red feudal de lealtades financiadas por la moneda irredimible abre la puerta a aventuras que atizan y permiten sufragar guerras en tierras lejanas, con el consiguiente derramamiento de la sangre de los jóvenes de la nación por causas ajenas a ellos.

Bajo el estándar del oro no pueden ocurrir balanzas desfavorables de pago, ni déficits presupuestarios, prolongados. Hay fuerzas que limitan las pérdidas persistentes de oro que tienden a corregir estas distorsiones. Por el contrario, bajo el régimen de la moneda irredimible las distorsiones económicas pueden persistir indefinidamente. Y tales distorsiones finalmente se vuelven destructivas. Esto sucede porque los burócratas del gobierno no pueden proporcionar el mismo nivel de sabiduría que puede alcanzar un pueblo libre para actuar en su propio interés.

A medida que aumentan los problemas en el comercio exterior, los gobiernos encuentran cada vez más excusas para aumentar reiteradamente los controles. No hay límite a la expansión del poder que ostenta el gobierno sobre el individuo hasta tanto la nación no recupera las riendas del patrón oro, que imponen al gobierno la retirada a su papel de buen árbitro y le obligan a renunciar a su papel de socio dominante y dictatorial.

Un gobierno puede acceder al control total de la población, ya sea por el uso de la fuerza militar, o mediante el uso de la moneda irredimible. El primero es fácilmente comprensible, mientras que la segunda es aplicada a la nación como una sutil droga que no es fácilmente reconocida como tal. Por el contrario, es generalmente aceptada por sus víctimas. Por estas y similares razones, la moneda irredimible es el dispositivo favorito de los estados modernos para mantener a la población bajo total control. En efecto, permite que el gobierno tenga éxito en el control de las masas, mientras que, al mismo tiempo, gana su aprobación, e incluso su apoyo entusiasta. La moneda irredimible debe considerarse como una droga que forma hábito y que el gobierno utiliza para embriagar a las personas. En virtud de esta intoxicación, la gente quiere más y más gasto nacional, más y más control gubernamental, y más y más deuda.

Esta intoxicación oscurece el triste final que llega cuando el tiovivo se está deteniendo en forma abrupta, cuando el crédito se ha agotado o ha sido retirado, y el cofre del fondo común se encuentra vacío. La nación se enfrenta al más grave desastre seguido de un dolor económico prolongado. Lamentablemente, los economistas del gobierno, profesores universitarios, y periodistas financieros, quienes han participado en la diversión, fracasan miserablemente en su deber de advertir a las personas del desastre que se avecina.

Es inútil esperar un movimiento masivo a favor de una moneda sana. La experiencia diaria de la población les proporciona una visión deformada. Confirman en sus mentes las presuntas virtudes y beneficios de una moneda infinitamente inflable. La gente carece de suficiente comprensión de la ciencia monetaria para ver que la moneda no se puede inflar infinitamente sin invitar el desastre. Al igual que un drogadicto, las personas expuestas a la moneda irredimible no la ven como un narcótico peligroso y dañino. Incluso la pérdida del poder adquisitivo no los perturba en gran medida. Su respuesta es demandar más dinero, y se enorgullecen de que el Gobierno escucha con simpatía tales solicitudes. Acogen con beneplácito el escandaloso aumento de los índices bursátiles y de los precios de los inmuebles, y establecen en ellos grandes almacenes. La creciente deuda y los pesados impuestos no son mirados con ansiedad. Con frecuencia su agitación más común es exigir más y más gasto del gobierno.

Si hemos salvarnos, en última instancia, de las consecuencias del dañino régimen de la moneda irredimible, la acción necesaria debe provenir de los dirigentes del partido de la oposición, cuando sea su turno de hacerse cargo de gobierno. El nuevo Presidente y su Secretario del Tesoro, o el nuevo Primer Ministro y su Secretario del Tesoro deben ser estadistas. Deben actuar como cirujanos monetarios informados y duros, personajes que puedan, y logren persuadir al Congreso o al Parlamento de restablecer la moneda redimible.

Una vez se dé ese paso, la gente debe experimentar un soplo de aire fresco. El gobierno de nuevo, estaría subordinado a la Constitución, brindando mayor libertad a la gente.

El optimismo sería general, porque, una vez más, la moneda del pueblo tendría integridad. Las empresas prosperarían, y los comercios doméstico y exterior se incrementarían. Los desequilibrios en el comercio exterior se rectificarían. El oro empezarían a circular y a fluir desde el exterior. El control de las arcas públicas se devolvería a la gente, al lugar que le corresponde, si se ha de mantener la libertad humana y se ha de obtener un gobierno responsable.

Pero como la última elección presidencial en los Estados Unidos ha puesto de manifiesto, hace falta el necesario liderazgo. El partido de la oposición está también afiliado a la misma tóxica ideología del partido de gobierno. El último cambio de guardia se llevó a cabo en medio de una crisis financiera y económica que ha implicado la destrucción una cantidad de riqueza sin precedentes en toda la historia, y con más destrucción por llegar. Sin embargo, cuando el nuevo presidente nombró a sus funcionarios de Hacienda, confirmó a otros en la Reserva Federal, y nombró a asesores económicos, éstos resultaron ser los mismos responsables del colapso del crédito en primer lugar. Estos funcionarios no sólo siguen el mismo peligroso curso de la administración anterior, sino que han aumentado las apuestas en varios órdenes de magnitud anunciando más y más gasto del gobierno, más deuda pública, y la creación de más dinero fiduciario.

La situación no es mejor en el Reino Unido, otro importante país que está esperando un cambio de guardia, el cual podría tomar la iniciativa de poner fin pacíficamente al régimen de la moneda irredimible que agoniza ahora  En lugar de iniciar un debate nacional sobre el fracaso del sistema financiero que se supone iría a poner fin a las corridas contra los bancos, a la deflación y a las depresiones, a las quiebras en serie y al desempleo, y al retorno a la moneda sana y al manejo correcto de la contabilidad, la Leal Oposición a su Majestad está maquinando la curación al colapso de la deuda mala mediante la inyección de más deuda mala.

Lo que esto significa es que no hay esperanza de cambio por medios pacíficos. Cuando el cambio finalmente llegue será a través de la violencia. Cuando el dolor económico infligido a la población alcance alturas insoportables, el resultado será la anarquía y el caos. Esto es precisamente lo que la gran tradición monetaria de los países de habla inglesa debería evitar, descartar la moneda irredimible y ordenar un estándar monetario metálico.

10 de junio de 2009.

Reconocimiento:

El autor se ha apoyado en gran medida en el artículo de Walter E Spahr, tomado de Edad Moderna, publicación trimestral, en el número correspondiente al verano de 1960, bajo el título “La Importancia del Estándar del Oro”; véase también el artículo del 17 de abril de 2009 en http://www.professorfekete.com, “El Significado del Estándar del Oro”.

Calendario de eventos:

Instituto Juan de Mariana: Madrid, España, Junio 12-14, 2009.

Seminario con el Profesor Fekete en Dinero, Crédito, y Teoría Revisionista de las Depresiones.

Para más información, póngase en contacto con: gcalzada@juandemariana.org.

Oro y Finanzas y Portal Oro: Madrid, España, 18 de junio de 2009.

Encuentro del Oro y la Plata, Madrid de 2009.

Para más información, póngase en contacto con: preukschat_alex@hotmail.com

gcalzada@juandemariana.org

http://www.portaloro.com/aemp.aspx

info@portaloro.com.

San Francisco School of Economics, San Francisco, California, 25 de julio, 1 de agosto y 8 de agosto de 2009.

Seminarios de inversión: Comercio del oro, Gestión Patrimonial.

La base del Oro y la Plata; Backwardation; Comercio del Oro en el entorno actual; Gestión Patrimonial en el marco del Régimen de Divisas Irredimibles. Impartido por el Profesor Fekete. y el señor Sandeep Jaitly de Soditic Ltda, Londres, Reino Unido, La inscripción es limitada, primero llegado, primero servido. Para obtener más información, visite:

http://www.sfschoolofeconomics.com

póngase en contacto con: ibischoff@sfschoolofeconomics.com.

San Francisco School of Economics, San Francisco, California, 27 de julio-7 de agosto de 2009.

Curso académico de dos semanas en: Moneda y Banca, dictado personalmente por el Profesor Fekete.

La inscripción es limitada; primer llegado, primer servido. El Plan de Estudios para este curso se puede ver en la página web: http://www.professorfekete com.

Para más información, visite: http://www.sfschoolofeconomics.com.

Para la matrícula contacte a: ibischoff@sfschoolofeconomics.com.

San Francisco School of Economics, San Francisco, California, 23 de julio-9 de agosto de 2009.

Consulta privada con el Profesor Fekete disponible.

contacto: ibischoff @ sfschoolofeconomics. com.

University House, Universidad Nacional de Australia, Canberra: primera semana de noviembre de 2009.

Paz y Progreso a través de la Prosperidad: El Estándar del Oro en el Siglo 21.

Esta es la primera conferencia organizada por el recién formado Instituto del Estándar del Oro.

Para más información, e-mail: feketeaustralia@gmail.com.

En el Instituto del Estándar de Oro, e-mail philipbarton@goldstandardinstitute.com.

Profesor Fekete en DVD: Grabación producida profesionalmente en DVD, con la disertación ante el Economic Club of San Francisco el 4 de noviembre de 2008, titulada Historia Revisionista de la Gran Depresión: Podrá Suceder de Nuevo? Además entrevista con el Profesor Fekete. Disponible en http://www.amazon.com y en el Club: http://www.economicclubsf.com, por $ 14,95 cada DVD.

TRADUCCION DE RODRIGO BETANCUR