La Gran Depresión del Decenio del 2010

La economía no es una ciencia complicada. Tampoco lo es el poder.

por Darryl Robert Schoon

Las depresiones son fenómenos monetarios causados por la emisión excesiva de crédito en el Banco Central. En 1913, el recién creado Banco Central de los EE.UU., la Reserva Federal, inició la emisión de dinero con base a crédito. Dentro de los siguientes diez años, el flujo de crédito del Banco Central, en la década de 1920, encendió una prodigiosa bonanza bursátil, y poco después, tras el colapso de la burbuja en 1929, el mundo entró en su primera Gran Depresión en 1933.

Los bancos de inversión son la perdición de la banca central. Si bien todos los bancos centrales, comerciales y de inversión, ven al crédito como una oportunidad para explotar el crecimiento y la productividad de la sociedad, esa explotación del crecimiento y la productividad expone a la sociedad a riesgos extremos ya que los bancos utilizan sus ahorros, los de la sociedad, para hacer apuestas volátiles y especulativas.

Los riesgos asumidos por los bancos de inversión en especulación se logran mediante el apalancamiento de los ahorros de la sociedad, y, cuando estas apuestas son lo suficientemente altas y salen mal – ya que sin duda la suerte de los banqueros de inversión se debe más a su proximidad al crédito que a su capacidad para prever el futuro – es la sociedad la que soporta el embate doloroso de la pérdida de sus ahorros.

Los banqueros de inversión no pueden resistir la tentación del exceso de crédito y, al igual que los compradores de casas con hipotecas a tasas de interés “coquetas” (Nota del Traductor, tasas muy bajas al principio, aún al 0% por un período considerable, pero que se disparan a cifras de 2 dígitos posteriormente), porque siempre quieren abarcar más de lo que pueden – con consecuencias desastrosas.

El apalancamiento desmedido de los bancos de inversión en el decenio de 1920 causó la Gran Depresión de la década de 1930 y su más reciente intento de querer abarcar más de lo que pueden, en la década iniciada en el año 2000, está a punto de causar otra Gran Depresión en el próximo decenio, 2010-2020.

Es la proximidad de los bancos de inversión a los grupos de ahorro lo que les permite obtener beneficios. Por su acceso a los ahorros de la sociedad, los bancos de inversión usan la riqueza de la sociedad como fundamento de sus altamente apalancadas apuestas en los mercados financieros, y al hacerlas, nos ponen a todos en peligro.

GOBIERNO: DISPOSITIVO MEDIANTE EL CUAL UNOS POCOS CONTROLAN A LOS DEMÁS

El colapso de los mercados financieros en la primera Gran Depresión llevó al Congreso de los EE.UU. a promulgar leyes con las cuales se esperaba asegurar que ese colapso no volviera a suceder. Con ese fin, en 1933 fue aprobada por el Congreso el Acta Glass-Steagall y firmada como ley.

Reconociendo el papel que los bancos de inversión habían desempeñado en la Gran Depresión, la aprobación del Acta Glass-Steagall en 1933 separó la banca de inversión de la banca comercial, para asegurarse que la especulación de los primeros no volvería a desestabilizar a los segundos, como lo hizo durante la Gran Depresión y que condujo a la pérdida de los ahorros de los americanos.

LO QUÉ LOS BANQUEROS HAN UNIDO QUE NADIE LO SEPARE

Sin embargo, en 1999, el Congreso de los EE.UU. derogó el Acta Glass-Steagall y los Estados Unidos de América volvieron a ser vulnerables una vez más a las, altamente apalancadas, aventuras de Wall Street. This time, however, it was not only the US but the entire world whose futures were to be bet and lost by Wall Street gamblers. Esta vez, sin embargo, no fue sólo el futuro de los EE.UU. sino el de todo el mundo el que sería apostado y perdido por los jugadores de Wall Street.

La globalización de los mercados financieros ha extendido los peligros de la banca de inversión americana a bancos, compañías de seguros y fondos de pensiones de todo el mundo. Ahora, las economías de Europa y Asia, así como la de los EE.UU. vinieron a ser impactadas por los apostadores de Wall Street quienes en el año 2000, literalmente, apostaron la casa contra la posibilidad de que las CDOs (obligaciones respaldadas con hipoteca) con crédito deficiente, actualmente valieran de acuerdo a su calificación AAA.

La ley Glass-Steagall, promulgada en 1933 para prevenir otra Gran Depresión fue derogada a instancias de los banqueros. Si bien es cierto que en determinados momentos el gobierno de los EE.UU. actúa buscando el mejor interés de la sociedad (y por lo general simulando que lo hace), usualmente es el peón de intereses especiales que se alimentan en el canalón de la generosidad y de los reglamentos del gobierno. La derogación de la Ley Glass-Steagall en 1999 fue pues, un regreso a la mediocridad.

Hoy estamos en las etapas iniciales de otro colapso que dará lugar a otra Gran Depresión. Las salvaguardias de seguridad puestas en marcha para prevenir este tipo de sucesos no sólo fueron desmontadas en 1999, sino que, ahora en 2008, el gobierno de los EE.UU. se ha acercado aún más a exponer a sus ciudadanos y, de hecho al mundo entero, a los excesos de la carnicería especulativa y de la locura de la banca de inversión.

EL IMPERIO DE LA LEY ES UNA COSA MARAVILLOSA, ESPECIALMENTE SI ES USTED QUIEN LA ESCRIBE.-

http://www.bloomberg.com 8 de abril de 2008

Mientras los mercados (financieros) se paralizaban la FED decidió conceder acceso a su ventanuilla de préstamos con descuento a veinte de los principales distribuidores de bonos del gobierno estadounidense, beneficio hasta entonces reservado a los bancos solamente. El banco central ahora subasta hasta 100 mil millones de dólares a los prestamistas cada mes, y ha reducido el costo de los préstamos directos a sólo un cuarto de punto por encima de la tasa nocturna para préstamos entre bancos.

La Reserva Federal de los EE.UU. está ahora asegurando, es decir, subsidiando, actividades de bancos privados comerciales de inversión en el mundo. Los 20 principales distribuidores de bonos del gobierno de los EE.UU. incluyen los más grandes bancos de inversión del mundo, el BNP Paribas Securities Corp (francés), Barclays Capital Inc (británico), Banc of America Securities LLC (EE.UU.), UBS Securities LLC (Suiza), Dresdner Kleinwort Wasserstein Securities LLC (alemán), Daiwa Securities USA Inc (Japón), etc

En verdad, estos bancos de inversión son entidades mundiales y no tienen nacionalidad real, sin importar cuál sea la jurisdicción donde se encuentren legalmente domiciliadas. Como tal, tampoco tienen ninguna lealtad, claro está, con excepción de sus propios intereses.

Pregunta: ¿Por qué el gobierno de los EE.UU. está asignando recursos públicos en beneficio de bancos de inversión internacionales privados?

Respuesta: Recursos de los EE.UU. están subvencionando inversiones internacionales a través del Banco de la Reserva Federal, una entidad cuasi-privada a la cual se le dieron poderes gubernamentales en 1913 (algunos alegan una violación a la Constitución de los EE.UU.). El hecho de que un banco cuasi-privado esté rescatando bancos privados con dinero público no tiene sentido. Pero lo que tampoco tiene sentido es por qué el público lo permite.

Hay bastante discusión acerca de la justificación y los motivos por los cuales las Bancos Centrales de EE.UU., el Reino Unido, Europa, Japón están rescatando bancos privados con dinero público. Temas tales como el “riesgo moral” plantean incógnitas sobre el derecho a, y las consecuencias de, tales rescates.

En verdad, esas incógnitas son irrelevantes. No es que por si mismas carezcan de importancia, sino cuestiones como el “riesgo moral” no tendrán efecto alguno en lo que va a pasar.

La intención es el motivo subyacente que explica lo que está a punto de ocurrir. La intención de los banqueros privados no es la estabilidad pública, ni el crecimiento, ni la productividad, es la búsqueda privada de beneficios a través de la utilización del crédito y la deuda públicos.

Hoy en día, la mayoría de los gobiernos, especialmente los de EE.UU. y el Reino Unido, están controlados por los banqueros privados, razón por la cual la política del gobierno sigue y seguirá siendo favorecer el interés que los banqueros privados tienen sobre los bienes públicos.

EL DIOS MAMMÓN SE DESHACE

Estoy seguro de que en algunos sectores de la Iglesia Católica se plantearon objeciones (tal vez incluso con motivos teológicos) sobre la tortura utilizada por la Iglesia durante la Inquisición española, al igual que hoy en día, ha habido objeciones, planteadas por algunas personas en los EE.UU., en cuanto al uso de la tortura en su “guerra contra el terror”.

Las objeciones son toleradas continuamente por quienes están en el poder, siempre que las mismas no se lleven al nivel de la acción. La objeción al banco central y la influencia del crédito en nuestros asuntos monetarios, es por lo tanto, retórica. La influencia de los banqueros privados y de los bancos centrales en los asuntos monetarios no cambiará hasta que dicha influencia haya tenido su recorrido completo, lo cual está ahora a punto de suceder.

La presente época de la banca central es probable que algún día se conozca como el período en que los banqueros merodeaban la tierra. Igual que durante el Período Jurásico, cuando los dinosaurios libremente vagaban por el mundo con independencia para comer lo que quisieran o comerse a quien tuvieran en frente, los banqueros han hecho más o menos lo mismo en la época actual, y que está a punto de finalizar: beneficiarse de la productividad de la sociedad y de las deudas en que incurren los sectores público y privado, como resultado de las políticas bancarias que inducen a consumir a crédito.

Los banqueros lograron un inmenso poder durante esta época mediante la explotación de fallas en la naturaleza humana y fallas en el sistema económico que construyeron para su propio beneficio. Pero como ocurre con todos los defectos, humanos o económicos, las consecuencias, con el tiempo, salen a la luz. Ese tiempo ya ha llegado.

El dinero no es crédito, ni lo es el dinero creado de jure ,mediante la distribución de cupones de papel con un sello del gobierno impreso, indicando que los cupones son moneda legal y que debe utilizarse para finiquitar las deudas.

Es bastante sorprendente la idea de que los cupones, o el papel moneda del banco central, es decir deuda, puedan ser usados para finiquitar otra deuda. Que nos hayan llevado a aceptarlo es aún más sorprendente. A lo largo de la historia, todo experimento con “papel moneda” para finiquitar las deudas ha fracasado. No será diferente nuestro actual experimento de usar papel moneda con ese mismo fin.

La reciente corrección en el precio del oro y la plata es sólo eso, una corrección que de todos modos es un repudio directo al actual intento por parte de los gobiernos y los banqueros de sustituir cupones de papel por dinero real.

Un documento en yenes, un documento en euros, un documento en dólares, cuando no es convertible a, y no está respaldado por, oro o plata, es sólo una caricatura de dinero, un cupón con fecha de caducidad en tinta invisible.

En realidad, la verdadera apuesta los banqueros no es que su papel moneda pase por dinero en sustitución del oro y la plata, ni que puedan hacer pasar como valores AAA, las hipotecas respaldadas con créditos deficientes. Su jugada maestra ha sido lograr que la emisión de deuda como dinero, hecha por los bancos centrales, y su control sobre el gobierno, nunca fueran descubiertos por el público.

ARROGANCIA LOCA Y DESASTRE

El mundo del crédito y la deuda, y todo lo que ha sido creado con ellos, se hizo posible para los banqueros gracias a su sistema de dinero basado en deuda y a la existencia de una banca central. Su costo, sin embargo, será sobrellevado por las generaciones futuras quienes no estaban presentes cuando surgió la deuda.

Los que con simplicidad maravillosa, dicen piadosamente, “nuestros niños son nuestro futuro”, no tienen idea de lo que han hecho a esos mismos niños y a su futuro, al consumir hoy lo que tendrán que pagar con sus ganancias las próximas generaciones.

Aquí, en los EE.UU., una generación entera ha crecido bajo las equívocas promesas del crédito fácil y el papel moneda. Esta generación está empezando a sospechar que algo anda mal, que los precios de la gasolina, los alimentos y la asistencia a la salud están aumentando rápidamente y que su sueño de ser propietarios de una vivienda es una trampa en la que la quiebra es, cada vez más, su único escape.

Sin embargo, esta generación no tiene ni idea de cuán terriblemente diabólica es en realidad, ni por qué ha sucedido, y su desconocimiento de tales verdades le servirá de poco alivio durante la Gran Depresión que se cierne ya sobre nosotros.

Los pollos están llegando a dormir al gallinero, y mientras más se acercan, más se parecen a los buitres.

Nota: voy a hablar en la IV Sesión de la Universidad Viva del Patrón Oro (GSUL por su nombre en Inglés) del Profesor E. Antal Fekete entre Julio 3 y 6 de 2008, en Szombathely, Hungría. Si usted está interesado en cuestiones monetarias y en el oro, no debe desaprovechar la oportunidad de escuchar al profesor Fekete. Una lectura de los temas del profesor Fekete puede convencerlo de asistir. El Profesor Fekete es, en mi opinión, un gigante en tiempo de enanos, (ver http://www.professorfekete.com/gsul.asp).

Darryl Robert Schoon5 de Mayo de 2008

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TRADUCCIÓN DE RODRIGO DÍAZ

Los Mercados Financieros están en “Capilla”

Por Darryl Robert Schoon

May 12, 2008

Los mercados financieros mundiales se encuentran en “cuidados intensivos” tras la contracción del crédito de agosto de 2007. Se cree que los banqueros centrales están tratando de restablecer los mercados para ayudar a la economía. En verdad, son como las compañías de seguros luchando por mantener con vida a un cliente rico para que continúe pagando las primas y aplazando así el fuerte desembolso por su muerte.

Han pasado sólo nueve meses desde que los mercados de crédito se congelaron inesperadamente en agosto de 2007. Los banqueros centrales que se vieron sorprendidos por la contracción de crédito del verano de 2007 ahora esperan que el peligro haya pasado. Pero están a punto de ser sorprendidos de nuevo.

Hemos sido testigos del destape de niveles históricos de deuda causada por el banco central al emisitir dinero basado en deuda. No es inesperado que esta emisión, llevada a cabo durante más de trescientos años, haya dado lugar a una deuda de billones de dólares que aumenta exponencialmente. Tampoco es inesperado que algún día esta deuda pudiese llegar a ser imposible de pagar.

Este hecho ocurrió en agosto de 2007. De un momento a otro, compradores de deuda, necesitados de ingresos garantizados corriente abajo se dieron cuenta que $ 1,5 billones en documentos valorados como AAA y respaldados en hipotecas de crédito dudoso no serían reembolsados como se esperaba. Las consecuencias de este hecho están en marcha actualmente.

Cuando esto ocurrió, los mercados de crédito se congelaron. El día del Juicio temido por los kreditmeisters (amos del crédito) había llegado. Desde entonces, los banqueros centrales han estado dedicados, con furia, a proporcionar liquidez a los bancos y a los intermediarios de crédito, con la esperanza de restablecer la confianza en los mercados, pero más liquidez no restablecerá la confianza en la deuda más de lo que más dinero satisfaría el alma.

Una vez que los compradores de deuda se dieron cuenta de que ya no podían confiar en la deuda denominada AAA, el riesgo sistémico para el capitalismo se disparó. La fundación del capitalismo, el sistema creado por los banqueros de papel moneda basado en deuda, significa confianza y cuando jugamos a la confianza, no hay nada más absolutamente importante que la misma confianza.

Todos los aspectos del comercio se vieron afectados cuando la banca moderna sustituyó el oro y la plata por un sistema de papel moneda impulsado por crédito basado en deuda. El papel moneda sin valor intrínseco, su método de apalancamiento y el capitalismo, son totalmente dependientes de la fe y la confianza, y esa confianza fue sacudida en agosto de 2007. Que el daño, sea o no, irreparable, queda por verse.

Si bien el crédito impulsado por papel moneda produce crecimiento, lo hace a costa de la estabilidad. La economía mundial de hoy, de varios billones (trillones en América) de dólares se basa en la “amalgama de los banqueros”, una amarga colección de crédito, deuda y codicia especulativa, una explosiva combinación que es cada vez más inestable, y que crece y ha venido creciendo durante más de trescientos años.

El momento del capitalismo de Minsky.

El del difunto economista, Hyman Minksy, es un nombre que se escucha cada vez más en estos tiempos cada vez más problemáticos. La hipótesis de Minsky’s fue bastante directa y clara: que así mismo como los mercados de capital maduran, se vuelven más inestables, y con el tiempo las inversiones se tornan cada vez más especulativas, que conducen a una creciente inestabilidad la cual culmina en correcciones del mercado cuya severidad es función de los excesos anteriores.

Dos excelentes referencias de Minsky son:

Thomas Tan, Introducción a la Teoría de Minsky, ver http://news.goldseek.com/GoldSeek/1210140240.php y Doug Noland, Nueva visita al capitalismo del arbitraje financiero, en http://www.prudentbear.com/index.php/archive_menu?art_id=5061 Ambos artículos arrojan luz sobre las explicaciones de Minsky acerca del porqué los mercados se están desmoronando y continuarán haciéndolo.

El tiempo es un ingrediente clave en las observaciones de Minsky sobre la inestabilidad de los mercados de capital. Los mercados de capital llegaron a su existencia en 1694 cuando se estableció como banco central el Banco de Inglaterra. Los siguientes trescientos y tantos años han dado tiempo más que suficiente a los mercados de capital para madurar – y colapsar. El momento de Minsky, la maligna maduración de los mercados, está ahora al alcance de la mano.

 

La deuda – maldito sea el nudo que nos ata.

El mundo está ahora más encadenado que nunca por los eslabones de la deuda que cruzan las fronteras nacionales. La globalización no es sino el nombre de la propagación del sistema bancario central de Inglaterra que ha dado a los banqueros control sobre el aumento de la productividad mundial, mientras virtualmente endeudan a toda la humanidad.

Los mercados de capital basados en crédito y deuda necesitan ampliarse continuamente para atender los niveles crecientes de deuda previamente creados. Cuando Inglaterra estuvo bajo un sistema basado en crédito, su creciente deuda podría ser absorbida, siempre y cuando se expandiera el Imperio, pero cuando se frenó la expansión en Inglaterra, también se frenó su economía.

El dilema de necesitar una continua expansión económica se vive ahora a escala mundial. Hoy por hoy, el mundo entero tiene establecido un sistema de banca central como el de Inglaterra, basado en deuda, y por consiguiente, a menos que la economía mundial siga creciendo, la igualmente creciente estructura de la deuda global se derrumbará.

Cuando los mercados globales de crédito hicieron implosión en agosto de 2007, comenzó la contracción de la economía mundial. Desde entonces, a pesar de los esfuerzos de los bancos centrales, el crecimiento mundial ha seguido siendo lento, y, una vez que la contracción actual haya terminado de recorrer su curso, el mundo será un lugar muy diferente de lo que es hoy en día.

Han pasado sólo nueve meses desde que se congelaron los mercados de crédito y la incertidumbre sustituyó la arrogancia de los, hasta ese momento optimistas, banqueros del mundo. Hace sólo un año, el FMI hacía la predicción de que tendríamos otro año de fuerte crecimiento, ahora lo ven de otra manera.

 

Cuando todo el mundo está ciego, los ciegos creen que pueden ver.

Hoy en día, los banqueros no entienden el problema que afrontan porque lo que está ocurriendo nunca había ocurrido antes – al menos a ellos. La Gran Depresión fue la última vez que ocurrió que una crisis financiera a esta escala, pero las lecciones de la Gran Depresión fueron para otra generación y la experiencia la deben aprender aquellos que nunca la vivieron.

Por desgracia, todos vamos a aprender la lección, ya que tenemos que pagar por lo que colectivamente olvidamos y conscientemente negamos. Todos, inclusive los últimos en llegar al mercado de capitales del Asia, somos vulnerables al hundimiento del barco de crédito y deuda construido por los banqueros occidentales durante los últimos trescientos años.

 

Que tanto flotó.
Que tan rápido se hundió.

En mayo de 2008 nos encontramos en la cúspide de la crisis. Aquellos que todavía se niegan a aceptarlo tienen la esperanza de que estemos más cerca del final que del principio, pero, si estamos cerca, significa que el descenso será rápido y brutal, en lugar de prolongado y dolorosamente lento. De cualquier manera, el final será el mismo.

La cadena de la deuda construida por los banqueros ya nos ha conectado a todos, a solventes e insolventes por igual. La solvencia personal servirá de escasa protección cuando países, familiares, vecinos, bancos, empleadores y empleados queden insolventes. El oro y la plata serán unos de los pocos salvavidas y la fe tendrá un valor inestimable.

Nota: voy a hablar en la IV Sesión de la Universidad Viva del Patrón Oro (GSUL por su nombre en Inglés) del Profesor E. Antal Fekete entre Julio 3 y 6 de 2008, en Szombathely, Hungría. Si usted está interesado en cuestiones monetarias y en el oro, no debe desaprovechar la oportunidad de escuchar al profesor Fekete. Una lectura de los temas del profesor Fekete puede convencerlo de asistir. El Profesor Fekete es, en mi opinión, un gigante en tiempo de enanos. (Ver http://www.professorfekete.com/gsul.asp ).

Darryl Robert Schoon.

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TRADUCCIÓN DE RODRIGO DÍAZ

A la Espera de la Muerte

El pasado nos condena
Sólo el futuro nos puede salvar

Darryl Robert Schoon21 de mayo de 2009  

Vivimos en tiempos extraordinarios. Colgado en un punto entre el pasado y el futuro, el presente nunca ha sido tan incierto. Pero, cuando llegue la certeza, será en forma de guadaña y la única opción que tendremos será la de eludirla.

En marzo de 2007, cuando presenté mi análisis sobre las economías americana y mundial, Cómo sobrevivir a la crisis y prosperar en el proceso, a la Red de Desviaciones Positivas de Marshall Thurber, predije que los precios inmobiliarios caerían entre 40 y 70%, que las acciones bursátiles bajarían 70 -90%, y que venía otra Depresión.

En ese momento, la economía mundial seguía creciendo. Ya no lo está. Hoy en día, ocurre lo contrario, la economía mundial se está contrayendo. Sin embargo, la crisis vaticinada, en proceso de gestación durante décadas, está actualmente en curso y ha entrado en una fase nueva y diferente, una mucho más peligrosa que la fase precedente.

La economía mundial está al borde de la ruptura sistémica total. El mecanismo subyacente en que se basa el actual sistema de crédito está quebrado, porque sus dos pilares fundamentales, los bancos y el gobierno, no sólo están quebrados sino que, y esto es lo más importante, ambos están ahora literalmente en la bancarrota total.

Estoy quebrado, no hay pan, es decir, nada
de Busted, letra de Ray Charles

Antes de la Gran Depresión, el colapso de la burbuja de la década de 1920 desencadenó una cascada de incumplimientos en el pago de la deuda que enterró a prestamistas y prestatarios por igual. En ese entonces, los gobiernos no estaban en quiebra; hoy, los gobiernos están tan quebrados como aquellos a quienes están tratando de salvar.

El canto de sirena del crédito atrajo a inocentes y a codiciosos por igual para que apostaran hasta lo que debían haber guardado para gastar en un día lluvioso.

Este es el dilema que los banqueros centrales no pueden resolver. La deflación, el colapso de la demanda que sigue a la onda de la deuda incumplida, ha sido liberada de sus amarres y muy pronto el enigma de los banqueros se convertirá en una pesadilla para todos – una depresión deflacionaria peor que la de la década de 1930.

Después de la Gran Depresión, los economistas de la corriente principal, expertos monetarios petulantes que se graduaban de Harvard, Princeton, la Universidad de Chicago, etc., (las escuelas donde se enseñaban las más oscuras artes de las finanzas de la “Ï”), convencidos a sí mismos de que habían resuelto los problemas que han plagado los sistemas fiduciarios en el pasado.

Estaban equivocados y ahora la sociedad está a punto de pagar el precio de su arrogancia. La que hemos llamado gran moderación, es decir, la aparente contención de la inflación, resultó ser, una anomalía monetaria que no llevaba a la inflación, sino a burbujas de activos, enormemente destructivas, las cuales recientemente han colapsado.

Los banqueros centrales han demostrado no ser maestros de las finanzas sino co-conspiradores de los banqueros de inversión con quienes saquearon el tesoro del gobierno en beneficio de los predadores parasitarios de Wall Street.

Hoy en día, el saqueo de la productividad de los banqueros casi ha llegado a su final, pero no por conciencia de la sociedad, ni resistencia, ni oposición, sino porque los gobiernos de hoy están tan quebrados como los bancos, y su bancarrota colectiva, se espera, evitará que entre ambos destruyan los pocos ahorros y libertades que aún quedan.

No importa qué tan respetable sea su aspecto, los mayores enemigos de la sociedad y de la libertad hoy en día son los bancos centrales y el gobierno centralizado – las torres gemelas de la Mordor monetaria.

 

El Rodeo de Cabras de los Quebrados

Hoy en día, somos testigos del más absurdo espectáculo: Naciones en quiebra, con economías en contracción y en proceso de colapso, planifican volver a la prosperidad “gastándose de nuevo” a sí mismas con dinero prestado, o al menos, ese es el plan.

Los EE.UU., Inglaterra, Japón y otros países se encuentran atrapados en una cloaca de deudas incumplidas y de demanda en deflación, combinación que llevó a la bancarrota a las economías mundiales en la década de 1930 y que hoy está en proceso de hacerlo de nuevo.

Es irónico y oportuno que Inglaterra, los EE.UU. y Japón están siguiendo el mismo camino, al mismo tiempo, porque los tres juntos constituyen el linaje histórico del crédito y el poder en esta época, crédito que construyeron y cuya consiguiente deuda está a punto de destruirlos a los tres.

Plomo Convertido en Oro

Y papel en dinero

El sueño de la alquimia medieval, de convertir metales básicos en oro se logró, en principio, en Inglaterra en 1694 cuando por bajos motivos casi logran lo mismo, la transformación de cupones de papel en dinero o, al menos, en moneda de curso legal.

Expedido por un banco central, el papel moneda del Banco de Inglaterra basado en crédito, rápidamente se convirtió en deuda para hipotecar permanentemente al pueblo de Inglaterra y, ulteriormente para lograr establecer por primera vez en el mundo el impuesto a la renta a fin de sufragar el gasto cada vez más mayor del gobierno, gasto que desde ese entonces había sido posible gracias al crédito ilimitado de los banqueros.

La moneda inglesa, basada en crédito, le dio a Inglaterra una ventaja sobre otras naciones la cual resultó en el dominio global que llamamos imperialismo. Pero cuando las fauces abiertas de la ambición de Inglaterra ya no podían absorber más naciones, el bandolerismo global inglés llegó a su fin.

Globalización – El imperialismo del siglo 20

La siguiente iteración de dominio mundial ha sido llamada “globalización”, la hegemonía económica compartida entre Inglaterra y los EE.UU., sus bancos centrales, el Banco de Inglaterra y el de la Reserva Federal de los EE.UU. y su progenie, los bancos de inversión de Nueva York y Londres con sus respectivas sedes en Wall Street y “The City”.

La capacidad de imprimir moneda fiduciaria, es decir, sin respaldo, pero aceptada en todas partes como dinero real, dio en el siglo 20 a los bancos y a las empresas occidentales las mismas ventajas que tuvo la Armada Inglesa en los siglos 18 y 19.

A finales del siglo 20, las empresas multinacionales y los bancos occidentales, impulsados por el combustible del crédito, habían establecido poder y control cada vez mayores sobre el comercio mundial – con la única excepción de Japón.

Japón había escapado el cabestro de la dominación occidental que le querían colocar después de la Segunda Guerra Mundial por una merecida combinación de suerte y paranoia insular. Inesperadamente, en 1949 los japoneses adoptaron las revolucionarias enseñanzas de W. Edwards Deming, un estadounidense experto en control de calidad, cuya filosofía humanista de la calidad transformó al Japón en una potencia industrial.

¿Qué ganaría una sociedad en caso de que aumentase el valor de sus acciones a costa de su participación en el mercado y la calidad de sus productos?

Las corporaciones occidentales se centran, no en el largo plazo, sino en el corto plazo, no en la calidad sino en las utilidades, un sesgo fundamentalmente equivocado que permitió al Japón superar a occidente, al convertirse en la principal potencia económica del Asia y en la 2ª economía más grande del mundo.

Meiji Moola

Los japoneses no sólo aprendieron a fabricar mejores productos que Occidente, también aprendieron el secreto de la extraordinaria alquimia bancaria occidental. Cuando Japón invadió Hong Kong en 1941, se fueron directamente a los bancos Ingleses, pusieron una pistola en la cabeza de los directores de los bancos y, a la fuerza, obtuvieron los secretos del inmenso poder de Inglaterra, el poder de crear dinero de la nada, el crédito y la deuda.

Después de la Segunda Guerra Mundial, a sabiendas de la extraordinaria ventaja que el control de crédito da a Occidente, los japoneses construyeron un cortafuegos financiero alrededor de las empresas japonesas, evitando así las adquisiciones extranjeras y desactivando la ventaja implícita, que la circulación de monedas en el “mercado libre” daba a los banqueros occidentales.

Los japoneses crearon un entramado de propiedad de corporaciones japonesas, con el Zaibatsu, conglomerados industriales y financieros japoneses; y permitieron que las acciones de estas gigantescas corporaciones pudieran ser incluidas en los balances de los bancos, lo que permitió aún más apalancamiento del crédito en los bancos japoneses que en los de Occidente.

Tan insular como la China, pero mucho más adoptivo, la adición japonesa de mayor apalancamiento de los bancos, sin embargo, iría a contribuir a la destrucción de la economía japonesa, porque ahora, en el siglo 21, el apalancamiento está a punto de destruir lo que el crédito construyó en el siglo 20, tanto en Japón como en el resto del mundo.

Aumentar el apalancamiento bancario fue un error fatal porque la guadaña del crédito en última instancia, troza tanto a sus víctimas como a quien la esgrime, porque el manejo del crédito ilimitado sólo es transitorio y es tan cortante como la hoja misma de la guadaña, y, al final, tanto ignorantes como sofisticados sufrirían al sucumbir a una tentación que nadie puede controlar.

La visión peyorativa de los prestatarios sub-calificados evade el hecho de que los prestatarios sofisticadas son igualmente culpables cuando se alimentan en la canoa del crédito, aparentemente barato, puesto a su disposición por los bancos centrales (los bancos de inversión tomaron préstamos al 0% en el Japón)-y mientras los pobres perdían la remota oportunidad de acceder a la propiedad de una vivienda, los banqueros sofisticados despilfarraban los ahorros de naciones enteras.

Cuando el polvo se asiente, prestamistas y prestatarios por igual estarán enterrados bajo los escombros de las entidades de crédito. Los orígenes del crédito son similares a los de la actual variante de la gripe porcina, que ahora se cree que posiblemente fue creada por el hombre y no por la naturaleza, ver http://www.bloomberg.com/apps/news?pid=20601087&sid=afrdATVXPEAk&refer=worldwide como la propagación del crédito y de la moneda de papel no siendo menos peligrosa o virulenta que la propagación de la mortal gripa está a punto de causar la muerte a todos los que han bebido en la “taza contaminada” de los banqueros.

Descenso de la Deuda y Desastre

El crédito bancario apalancado temporalmente catapultó al Japón a la primera línea de la economía mundial en 1980, el cual, combinado con un enorme desequilibrio comercial positivo – posible gracias a la libre circulación del dinero fiduciario americano, creó una gran burbuja especulativa que culminó en el colapso del mercado bursátil japonés en 1990.

El colapso de la burbuja japonesa fue abrumador. El apalancamiento bancario implícito utilizado en el ascenso económico se convirtió, al descenso, en una soga con nudo corredizo que revivió fuerzas deflacionarias que los banqueros centrales creían que habían sido derrotadas después de la década de 1930.

La abrumadora cantidad de deuda incumplida hundió los bancos japoneses. Antes de 1990, impulsados por el apalancamiento implícito, los bancos japoneses se encontraban entre los más grandes del mundo, pero cuando el índice Nikkei se derrumbó en 1990, también se derrumbaron los bancos y la economía del Japón.

Lo qué le pasó en Japón en el decenio de 1990 está pasando ahora a Occidente, es decir, a los EE.UU., al Reino Unido y a otras economías basadas en el crédito. La esperanza es que, como el Japón sobrevivió la deflación en la década de 1990, en igual forma, también sobrevivirán los EE.UU., el Reino Unido, y otros más.

Tales esperanzas son inútiles ya que la supervivencia del Japón fue sólo temporal. Esta vez Japón no sobrevivirá porque hoy la deflación es mucho más virulenta, y, esta vez al Japón también se sumarán otras economías atrapadas en el colapso de la demanda, el incumplimiento de la deuda, la insolvencia de los bancos y el desempleo endémico, una repetición de la Gran Depresión de la década de 1930, pero sumada esta vez a una pandemia monetaria global.

La Pandemia del Papel-Dinero que está por llegar

Esta vez la depresión deflacionaria irá acompañada de una extraordinaria crisis monetaria global. Los intentos del gobierno por reactivar sus economías en deflación darán lugar esta vez a enormes sufrimientos económicos adicionales.

Así como las bajas tasas de interés del 1% que re-inflaron las economías en 2002, causaron la burbuja en los precios de la propiedad y a continuación su colapso en el 2006, las tasas actuales, aún menores, del 0,25%, conjuntamente con emisiones monetarias sin precedentes, crearán un completo desastre fiduciario global que destruirá el dinero tal como lo conocemos .

Para estimular las economías deflacionarias, se está emitiendo tanto dinero fiduciario, sin respaldo, que eventualmente este terminará por perder todo su valor. Es así como todas las monedas fiduciarias han terminado a través de la historia: con circulación y emisi;on incontrolada de cantidades de papel cada vez mayores pero también cada vez con menor valor.

El mes pasado, el M-2, el agregado monetario en el Japón aumentó a un ritmo superior al 100% anual. La maquinaria de impresión está funcionando como nunca antes, en los EE.UU., en el Reino Unido y en Japón, con la desesperada esperanza de que se salvarán de la abrumadora fuerza gravitatoria de la deflación, un agujero negro económico de inercia gigantesca.

Los préstamos, la impresión y la circulación de cantidades excesivas de dinero fiduciario, es decir sin respaldo, se ha ensayado antes y no funciona. Hacerlo así, es una receta para el desastre, una vez más, la receta tradicional que siempre se ha intentado en el pasado, dará otra vez el mismo resultado.

No será diferente esta vez. Si usted piensa lo contrario, espere y verá.

Flexibilización Cuantitativa hacia la Muerte Económica

El término flexibilización cuantitativa oculta el increíble absurdo de gobiernos tomando préstamos de sí mismos. La práctica surgió por primera vez en el decenio de 1990, cuando la deflación obligó a los japoneses a ejecutar tal maniobra con el fin de mantener a flote su vulnerable economía.

No es casualidad que la flexibilización cuantitativa está siendo adoptada en la actualidad por los EE.UU. y el Reino Unido, ni es una buena señal que esté sucediendo. La flexibilización cuantitativa es indicación de que la deflación ha alcanzado un nivel donde los gobiernos no pueden sobrevivir a menos que se apliquen medidas extremas.

Cuando los gobiernos recurren a la flexibilización cuantitativa, es signo de que han quedado sin otros medios para financiar sus esfuerzos…Han llegado al final de la línea.
El Significado de la Flexibilización Cuantitativa, Michael S. Rozeff

Somos ahora testigos de la quiebra de naciones con economías en contracción y que planifican volver a la prosperidad mediante el gasto con dinero prestado, pero prestado por ellos mismos.

Los EE.UU., el Reino Unido y Japón – la “troika” económica de los muertos vivientes, todos participantes de la flexibilización cuantitativa y que están ahora en las últimas etapas de la destrucción del capital y del colapso económico.

 El Fin de la Línea

Los bancos y los gobiernos – especialmente los de EE.UU., el Reino Unido y Japón – han llegado al final de la línea y, sin duda, todos hemos llegado al final de una era. El juego de los banqueros hacer pasar por dinero el de capital basado en deuda, con el fin de endeudar y obtener ganancias de la productividad de los demás, se encuentra ahora en su etapa final.

Las resultantes deudas de los banqueros son ahora tan grandes, que ya no pueden retirarse, pagarse, venderse ni refinanciarse. Que los gobiernos hayan anunciado que garantizarán todos los depósitos bancarios y el aumento de la deuda de los sectores público y privado en cantidades cada vez mayores, cuando ellos mismos están quebrados es un signo de la época – del final de los tiempos.

Dos semanas después de que la histórica contracción del crédito en agosto 2007 congelara los mercados globales de crédito, hablé en la Sesión II de la Universidad del Patrón Oro, del Profesor Fekete, en Hungría. El último segmento de mi discurso se tituló, “El camino hacia el futuro es un acantilado”.

En mayo de 2009, es evidente que hemos caído en el acantilado. El reciente repunte en los mercados bursátiles mundiales sólo indica que todavía no hemos tocado fondo. Lo tocaremos. Sólo espere y verá.

Inversiones Cuesta Abajo

Si la muerte del dólar de los EE.UU. la veremos este año, o el próximo, o quizás un año después, es aún desconocido, pero lo que sí se sabe es que todas las monedas fiduciarias finalmente sucumben a la presión cada vez mayor que sobre ellas ejerce el gobierno.

Cuando la única limitación, en la creación de moneda, es papel y tinta, o una leve presión sobre una tecla, como sucede hoy, la tentación de hacerlo es mayor que la limitada capacidad de aguante de cualquier burócrata, sobre todo si el burócrata es Ben Bernanke, la cabeza del Banco de la Reserva Federal de los EE.UU., quien tiene una bien conocida debilidad por los excesos monetarios.

Invertir al final de una era es muy diferente a invertir en las épocas precedentes. Lo que antes funcionó ahora no funcionará, al menos no en el largo plazo. Aunque las alzas durante un poderoso mercado bajista son comunes, tales actos son una oportunidad para salir de los mercados, una trampa para quienes no pierden la esperanza o un campo de juegos de azar para aquellos lo suficientemente hábiles y con conocimientos para saber, en esas circunstancias, qué activos suben o bajan y cuando lo hacen.

Sin embargo, pocos pueden bailar con la suficiente rapidez para burlar el filo de la cimitarra, la hora exacta en que los activos de papel se convierten en polvo y las adornadas fantasías de los necios revelan lo que son y lo que no son. Pero mientras existen pocos asesores con experiencia, todos ellos saben del carácter transitivo del juego que juegan.

El banquero central, John Exter, entendía claramente el juego fraudulento de la banca central. Exter llamaba el dólar de los EE.UU. y otras monedas fiduciarias como “el dinero-del-no-te-debo-nada”. La pirámide invertida de Exter denotaba la trayectoria del papel-dinero en tales momentos, en la parte inferior de la pirámide de Exter estaba el oro, el activo de último recurso.

Es el oro una reliquia de tiempos bárbaros, Lord Keynes? Creo que no lo es.

El oro y la plata son hoy, como siempre lo han sido, el refugio de la libertad y de la seguridad en tiempos de caos y tiranía, en tiempos como los de hoy.

 

Los Últimos Días

Puedo sentirlo en el aire

Hay agitación por todas partes

El final llegará pronto

El final de este embrollo

El final que todos conocemos

El final de lo que ha sido

El final del dinero alegre

El final que no es gracioso

Me pregunto que será

Lo qué veremos mañana

Que la gracia que nos trajo

Cambie nuestro horror

Compre oro, compre plata, tenga fe.

Darryl Robert Schoon

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